Este luciete sucumbió a los encantos de un Reef pencil
Seguro que todos los que perseguís al lucio regularmente sabéis de la efectividad de los señuelos de superficie con este voraz depredador. Dentro de éstos sobresalen los paseantes, pero son bastantes los ataques fallidos a causa de la escasa puntería del esócido cuando de cazar en superficie se trata. Por ello, si somos fanáticos de los paseantes, no debemos dejar de probar aquellos que evolucionan bajo el agua.
Texto y fotos: Juan Urrutia
A muchos pescadores les producen recelo este tipo de señuelos, al contrario que un pez artificial no vibran sólo con recogerlos, su acción no es tan evidente como la de aquellos. Sin embargo su efectividad queda fuera de toda duda, por supuesto que dicha efectividad depende en un 80 % del conocimiento de la especie que tenga el pescador y, por tanto, de que anime el señuelo de forma que atraiga al pez deseado, en este caso el lucio.
Paseando al perro
En estos señuelos son fantásticos en aguas someras
Así es como se denomina de forma habitual la acción de estos señuelos, un sinuoso zigzag que, según la velocidad a la que traigamos el artificial será más o menos atrayente para el esócido. Este movimiento lo conseguiremos dando cortos tirones laterales, no hace falta que lo hagamos hacia ambos lados, en cada tirón el señuelo cambiará de trayectoria. Es importante aquí el juego de muñeca.
La lucha del lucio, aunque sea joven, siempre es espectacular
Las pausas son fundamentales, una parada de pocos segundos en los que el paseante se hundirá más o menos lentamente para después recobrar la vida durante un par de metros más, atraerá la atención de cualquier lucio. Es la forma en la que se comporta un pez herido, lo cual resulta frecuente en cualquier pantano donde habite el lucio ya que los lapiceros se tiran sobre peces que no pueden engullir dejándolos en ocasiones bastante maltrechos.
Los cortados
Los cortados son excelentes lugares para probar suerte
Si bien un paseante común y corriente nos limita a la superficie, uno hundido amplía mucho nuestro campo de acción: podemos pescar justo bajo la película del agua o dejarlo profundizar a placer. Cuando nos enfrentemos a escenarios profundos, con bastantes metros bajo nuestros pies, lo ideal será dejar profundizar la muestra lo más posible, habrá que armarse de paciencia, estos señuelos no bajan tan rápido como un jig, por poner un ejemplo, y recoger dando los tirones hacia arriba, no lateralmente como si estuviéramos pescando aguas relativamente someras. Tres ó cuatro tirones y pausa, dejamos que el señuelo baje hasta tensar la línea de nuevo y repetimos la acción hasta orillar el señuelo o conseguir provocar a algún lucio que aceche por la zona.
Sonajeros y colores
Rapala sub walk y Reff pencil, dos buenas opciones
Existen paseantes hundidos con y sin sonajeros, aunque la mayoría los llevan, y son muy interesantes ya que provocan sobremanera al lucio, sobre todo si está activo. En cada tirón, el sonajero emitirá un sonido que irrita al esócido y es causa de fulgurantes ataques. Respecto a los colores, los mismos que nos funcionan pescando con minnows (peces artificiales) irán bien para estos señuelos: blanco, lomo oscuro-panza plateada, plata, marrón, rojo, verde y amarillo… la gama es inmensa pero los dichos son clásicos para toda situación y estado de las aguas.
Solamente queda que los probéis y disfrutéis de las picadas de infarto que os esperan ahora que es tiempo de lucios.
Este es un señuelo que, para mí al menos, supuso una auténtica revolución en lo que a la pesca del lucio en aguas someras se refiere. Con unas cualidades magníficas para las recogidas lentas en extremo y la posibilidad de realizar lances impensables con otros minnows de la marca, me permitía hacer largos lances paralelos a la orilla y, al imitar el deambular lento y pausado de los ciprínidos de la zona con ligeros toques de puntera, desencadenar picadas de infarto en aguas de muy escaso calado.
Longitud y peso
Podemos encontrarlo desde 8 hasta 12 centímetros con pesos que oscilan entre los 7 y los 19 gramos.
Distancia de lance
Media-media-alta, los modelos de mayor tamaño son algo torpes durante el lance si los comparamos con los medianos o pequeños y el viento les afecta más durante el “vuelo”. En todo caso resulta sencillo sobrepasar los 30 metros con ellos, lo cual es una estupenda distancia en aguas continentales y aceptable en las marinas.
Librea
La posterior inclusión de libreas marinas fue todo un acierto
Las acostumbradas por Rapala (amplísima gama) más algunas exclusivamente pensadas para el mar como la imitación de lisa o el perla con cabeza roja.
Poteras
[b]Las ancoretas destinadas a los modelos de agua salada son resistentes y muy afiladas. Quizás no sean el último grito pero cumplen su función con sobresaliente[/b]
Dos triples de buen y afilado acero en los modelos de agua dulce y permasteell en los modelos marinos.
Transferencia de pesos
Este sistema, hoy presente en infinidad de formas y diseños en muchos de los señuelos modernos, resultó novedoso en el Long Casting Minnow. El sistema está bien realizado y funciona muy correctamente aunque, por algún motivo, resulta más eficiente en los modelos medianos que en los grandes. Esta compuesto por varias bolas de acero que discurren por un canal interno con un ligero ángulo para evitar el retroceso de las esferas durante la recogida.
Profundidad de natación
Su corto y robusto babero posibilita el uso de este señuelo en aguas someras, incluso haciéndolo rebotar contra el fondo sin miedo a que se deteriore
La mayoría de los que se encuentran en el mercado son flotantes (hay una versión que se hunde lentamente) y profundizan entre 0,3 y 1,2 metros según el fabricante. Creo que las indicaciones son correctas aunque para que tan sólo se sumerja 30 centímetros la recogida ha de ser muy lenta, leves tirones, pausas etc.
Acabados
Los modelos de más reciente fabricación incluyen acabados acordes con los tiempos que corren
Austeros pero de gran durabilidad. Los modelos más novedosos incluyen ojos pegados y muy realistas en lugar de los pintados de costumbre. Resulta ser resistente en extremo a golpes, rayones y roturas. Hasta ahora lo único que he comprobado deteriora al Long Casting son los dientes del lucio e imagino que también los de otros depredadores. Sin embargo resiste bastante bien los mordiscos para ser un señuelo de balsa y, a pesar de agujeros y abrasiones, su aspecto no se resiente en exceso.
Acción
Sus cualidades lo convierten en un fuera de serie en lo que a la pesca del lucio se refiere
En recogidas lineales no destaca especialmente, su acción es poco nerviosa, coletea (wobbling que se dice ahora) de forma muy natural. Esto puede darnos peces, no lo dudo, pero es desaprovechar sobremanera todo el potencial de este señuelo. Su punto fuerte está en el jerking (tirones), tolerando recogidas muy agresivas que, en momentos de gran actividad de esócidos y centráquidos, en especial de los primeros, desencadena ataques brutales. Pero no terminan ahí las posibilidades de este artificial. Es sabido por todos que muchos depredadores (lucios, basses y lubinas entre otros) cazan en aguas someras, en ocasiones muy someras, pues es donde los alevines buscan refugio. Aquí, en recogidas muy muy lentas, animándolo solamente con la puntera (responde muy bien al mínimo toque) podremos trabajarlo en un palmo de agua emulando a pequeños ciprínidos o lisas –según nuestro lugar de pesca- que se mueven perezosos ramoneando algas y comiendo pequeños invertebrados. Debido a su material de fabricación (balsa) y al buen equilibrado de su sistema de contrapesos, durante las pausas asciende (modelo flotante) de manera lenta y al dar leves tirones gira ligeramente sobre su eje imitando a la perfección a un pequeño pez que nada tranquilo. Si el tirón es algo más brusco realiza un quiebro similar al de un piscardo cazando pequeñas ninfas o tricópteros emergentes. El resultado: estallido en el agua, puntera mirando su reflejo con vanidad en el pantano y algo verde y con muchos dientes al otro lado de la línea.
Distribución
La casa Rapala se distribuye ampliamente pero este señuelo por desgracia comienza a pasar de moda y cada vez resulta más difícil encontrarlo, al menos en variedad de colores. Ha sido desterrado de muchas tiendas on line, me temo que pronto será candidato para “El baúl de los recuerdos…” lo cual sería una lástima ya que se trata de una muestra fantástica.
Especies de destino
Las nombradas y seguramente muchas más.
Conclusión final
Se trata de un señuelo apto para infinidad de ambientes y ocasiones pero destaca, y mucho, en la pesca del lucio donde aseguraría que supera incluso a su abuelo, el Original flotante, un mítico en la pesca del esócido.
Cuando dos grandes pescadores como Carlos Barberà y Andrés Herrador unen sus fuerzas y conocimientos puede pasar de todo. Ambos versados en la pesca a spinning de depredadores como el bass, el lucio, la lubina o el siluro, hace tiempo que aprovecharon sus conocimientos sobre el comportamiento de estos peces aplicándolos a la creación de señuelos. En fechas recientes decidieron compartir, no sólo sus creaciones, sino también sus secretos con todos nosotros y entonces, a partir de esa inquietud por transmitir su buen hacer, comenzó a fraguarse TOTAL LURE BUILDING.
Por Juan Urrutia
Fotos: Carlos Barberá y Andrés Herrador
¿Por qué acudir a esta página? Existen muchas webs, blogs y foros de pesca pero, que yo sepa, ninguno dedicado en exclusiva y de forma tan profesional a la creación de esos pequeños chismes que llenan las cajas de tantos y tantos aficionados al lance ligero: los señuelos.
Sí, existen páginas donde se exponen los mejores del mercado pero ¿nos enseñan cómo fabricar un crankbait, un paseante o un minnow?
Imaginad el orgullo de lograr una captura sin la intervención de Lucky Craft, Hart, Daiwa o Rapala. Sí, el conseguir engañar a la más astuta de las lubinas, a un brutal siluro o a un bass receloso con un pedazo de madera trabajado con nuestras propias manos. Eso es lo que Total Lure Building pone a nuestro alcance: años de experiencia a pie de río, pantano o mar, innumerables horas de trabajo, pruebas y creación de prototipos.
Tras esta breve exposición de lo que es Total Lure Building, no me queda más que recomendaros encarecidamente que no dejéis de visitar este fantástico blog. Cada semana incluirán un nuevo artículo, no faltéis a la cita.
A todos nos gusta informarnos sobre un señuelo antes de desembolsar la, a veces nada desdeñable, cantidad de euros que cuestan estas imitaciones. Con este propósito, el de informar, iré contantandoos las conclusiones que saque de los señuelos que vaya probando en el futuro.
Texto y fotos: Juan Urrutia
Buen color para aguas tomadas
Tamaño y peso:
Se fabrica en pesos comprendidos entre los 8 y los 38 gramos. El modelo probado es el benjamín de la gama y mide 4,5 centímetros.
Distancia de lanzado:
Alta, sin duda, alta. Está fabricado en resina y lleva un peso en su interior magníficamente equilibrado. Probando el modelo de 8 gramos he logrado distancias aproximadas (sin viento y medidas a ojo de buen cubero, así que no es un dato exacto) de unos 25-30 metros. Hay que tener en cuenta que es muy poca la resistencia ofrecida al aire debido a su aerodinamismo y mucho el peso en comparación a su volumen. Estoy seguro de que el de 38 gramos, con una caña de rápida acción de punta, puede mandarse hasta el infinito y más allá.
Evolución durante el lance:
En pocas palabras: como un misil. Era de esperar que un jig “volase” a la perfección y así es.
Profundización:
Es un jig, hundido por tanto, pero durante la recogida asciende pronto a la superficie moviéndose entre unos centímetros y pocos palmos de agua. Cuesta enrocarlo, yo me esforcé mucho y, finalmente, lo conseguí, pero de eso hablo más abajo.
Acción en el agua:
En recogidas lineales, a velocidad media, muestra un ligero wobbling ( coleteo lateral), el twitching (tirones cortos y rápidos) no es lo suyo, su acción se hace demasiado acusada y tiende a enredar la potera con la línea pero el jerking (similar al twitching pero más pausado) es su punto fuerte. Sin necesidad de otra cosa que dar tirones con la puntera de la caña, cabeceará cada vez hacia un lado diferente haciendo un perfecto WTD (zigzag) submarino. Cabe resaltar que, una vez en el agua, no se hunde a plomo, sino con cierta y relativa lentitud (no deja de ser un jig) bamboleándose levemente. Esto posibilita el uso de los tamaños inferiores en aguas someras y zonas rocosas, dándonos unos segundos, sin exagerar, de margen para comenzar a recoger. Muy interesante para la pesca desde estructuras en recogidas verticales.
Efectividad:
Sólo he mojado este artificial en una jornada, no puedo, no sería veraz, deciros que es efectivo tras tan escaso test. Sí puedo, sin embargo, contaros que despertó la agresividad de varios sargos en lances consecutivos, los cuales no llegaron a clavarse a pesar de la saña con la que seguían al señuelo. La impresión que me ha dado es muy buena, sólo puedo asegurar que, según mi gusto, es un buen señuelo.
Acabados:
Unos acabados sólidos y llamativos por su realismo
Poteras y anillas a toda prueba
Los acabados son a toda prueba, el cuerpo del señuelo, realizado en resina inyectada, no pierde color tras golpes varios contra las rocas. Los ojos están firmemente pegados y tanto anillas como poteras son de máxima calidad. Éstas últimas, están afiladas tanto que dan miedo y, tras algún enganche que otro (más bien enroque en toda regla librado a base de fuerza burra), siguen conservando una excelente capacidad de penetración.
Distribución:
Es relativamente sencillo de encontrar en comercios del ramo y grandes superficies que cuentan con tiendas dedicadas a la pesca, así como en diversas tiendas online. Su precio puede variar mucho de unas a otras, tanto como tres o cuatro euros de diferencia según dónde compremos, os recomiendo comparar entre unas cuantas tiendas antes de comprar, no es lo mismo pagar 5 que 9 machacantes.
Especies:
Lo veo muy interesante para la lubina y, en el tamaño probado, ideal para caballas y chicharros (jureles). Supongo que en el sur, donde la cantidad de especies depredadoras marinas es más amplia, podrá resultar útil en diversas pescas.
La realización de este brico es extremadamente sencilla y, a la vez, tan económica como efectiva. Si tras mucho uso las arandelas de fieltro de vuestro carrete se deterioran provocando que el freno pierda efectividad e incluso, debido a la disminución de su grosor, que el tapón roce con la bobina apretándose con las carreras de un buen pez (desastroso, dad al pez por perdido casi con seguridad si es de buena talla), la solución es bien simple y se encuentra en todas nuestras cocinas.
Texto y fotos: Juan Urrutia
Necesitaremos los siguientes materiales:
-Una balleta de cocina, de las clásicas amarillas, su material y grosor se asemeja al de las arandelas de nuestros técnicos y avanzadísimos carretes.
-Unas tijeritas de manicura, ideales para trabajos de precisión
-Un carrete con el freno deteriorado, si no lo tenéis podéis romper uno para la ocasión
Con las tijeritas recortaremos arandelas lo más parecidas que nos sea posible a las originales...
...las montaremos tal como estaban originalmente...
...y, una vez en la bobina...
...probaremos la efectividad del freno tanto en progresividad como en potencia en diferentes ajustes.
Os aseguro que os sorprenderá gratamente el resultado, el freno no pierde progresividad en absoluto y, si las arandelas se vuelven a deteriorar, cosa que tardarán en hacer bastante, reponerlas resulta infinitamente más rápido y menos costoso que pedir piezas a la casa.
Esta lubineta no pudo resistirse a los insinuantes coleteos de un jerkbait
El Jerbait de vinilo no es otra cosa que un señuelo, normalmente alargado o con forma de pez, que se maneja con la puntera de la caña, dando tironcitos para dotarlo de “vida”.
Texto y fotos: Juan Urrutia
El señuelo
Hay muchas formas de montarlos pero la más sencilla, y muy efectiva, es en un jig. Éste, concretamente, es un estupendo señuelo pero no por su realismo sino por la acción que tiene en el agua.
Los mejores jerkbaits son aquellos dotados de gran movilidad, no prestéis atención a que sus ojos y aletas sean realistas, algunos de los mejores jerks ni siquiera tienen ojos pintados. Tengamos en cuenta que, a la hora de cazar, la lubina se fija en un par de carácteres distintivos, como el color y la forma de nadar, no en si a su presa le falta alguna escama.
Los colores No todos estos vinilos son jerks, aunque puedan manejarse como tales, pero fijaros en sus colores, son muy lubineros.
Si hay lubinas y están activas puede que nos proporcionen picadas gran variedad de colores en una misma jornada. Personalmente me inclino por los naturales, por los auténticos colores naturales, no por los que lo son a nuestros ojos. El color sardina es muy popular y sin embargo las sardinas sólo se ponen a tiro de la lubina en primavera, cuando se acercan a la costa a desovar. Otros colores, como el naranja, el rojo y el amarillo, los consideramos de fantasía, craso error, nuestros roquedos están poblados por peces multicolores como la maragota, la julia, la cabrilla o el pegarrocas. Todos ellos son, algunos sólo en su etapa de alevín, presa de nuestra querida lubina, así que no despreciéis los colores "no naturales" porque resultan realmente efectivos.
El correcto manejo del artificial
La experiencia nos dirá cuándo estamos haciendo las cosas bien
Aunque modesta, cualquier lubina nos alegrará el día
Jerking, twitching… sí, son dos términos que definen las maneras más comunes de mover este tipo de señuelos pero que confunden al principiante. Como eso es todo lo contrario de lo que pretendo desde estas páginas, los explicaré de forma sencilla. El primero no es otra cosa que dar tirones con la puntera de la caña bastante baja, haciendo alguna pausa. El segundo anglicismo hace referencia a un manejo similar al descrito antes, pero más nervioso, con tironcitos cortos y rápidos, absolutamente letal si están por la labor de picar.
El escenario ideal
Vemos aquí a una lubina cazando junto a las escaleras que bajan desde un espigón, la distinguimos de las lisas por su hocico más afilado y porque, en este caso, se estaba poniendo las botas con los alevines de éstas. Buena ocasión para tentarla con nuestro jerkbait
Podemos encontrar lubinas en puertos, playas y roquedos. En todos ellos podemos pescarlas con jerbaits pero, si lanzamos a boleo, sin un referente, tendremos muchas posibilidades de regresar a casa sin haber tocado escama. Busquemos aquellas rocas, embarcaciones, desniveles y otras estructuras donde el róbalo pueda acechar a sus víctimas, ya que así caza. Permanece oculta, cerca de las zonas donde abundan sus presas, y allí donde éstas se encuentren desprotegidas, o la turbidez del mar oculte sus mortales intenciones. Junto a esa roca que sobresale, paralelo a los pilares de un puente o junto a las rocas del espigón (a veces dentro de ellas) acecha la loba en espera de que algún desvalido “cordero” se cruce en su camino y por esos lugares haremos brincar a nuestro jerk con alegría. Otro comportamiento común en este pez es el de pasearse por las paredes de los espigones esperando que un golpe de mar de regale una buena ración de marisco tirando al agua a algún desdichado cangrejo.
La lubina
Hay que conocer al objeto de nuestros desvelos si queremos conseguirlo
Si pretendemos pescar lubinas comprando y probando miles de señuelos más vale que dispongamos de grandes reservas monetarias. Este sistema, propio de quien empieza, que acude al roquedo engatusado por la promesa de que tal o cual señuelo es mágico y le proporcionará lubinas por doquier, suele terminar en garrafal fracaso. La observación del medio en que se desenvuelve la lubina es fundamental para pescarla con éxito. Debemos acudir al pesquil sin caña, en marea baja, y preguntarnos: ¿qué come nuestra lubina? ¿Cómo son los peces que viven en la zona? ¿Cuál es su forma de moverse y por dónde lo hacen? Imitando su comportamiento pescaremos, quizás no el primer día, puede que tampoco el segundo, pero poco a poco se irá desarrollando en nosotros un instinto de pescador que nos dirá, de forma casi intuitiva, qué debemos hacer en cada momento.
En este video podréis observar una de las técnicas de pesca con vinilos más sencillas y a la vez efectivas. Se trata del montaje de los señuelos en jigs (anzuelos con cabeza de plomo) y su manejo a cortos tirones con la puntera de la caña (hoy se díría twitching). La captura, en este caso modesta, fue, como veréis, devuelta a su medio en perfecto estado.