A por lubinas con jerkbaits de vinilo
El Jerbait de vinilo no es otra cosa que un señuelo, normalmente alargado o con forma de pez, que se maneja con la puntera de la caña, dando tironcitos para dotarlo de “vida”.
Texto y fotos: Juan Urrutia
El señuelo
Hay muchas formas de montarlos pero la más sencilla, y muy efectiva, es en un jig. Éste, concretamente, es un estupendo señuelo pero no por su realismo sino por la acción que tiene en el agua.
Los mejores jerkbaits son aquellos dotados de gran movilidad, no prestéis atención a que sus ojos y aletas sean realistas, algunos de los mejores jerks ni siquiera tienen ojos pintados. Tengamos en cuenta que, a la hora de cazar, la lubina se fija en un par de carácteres distintivos, como el color y la forma de nadar, no en si a su presa le falta alguna escama.
Los colores
No todos estos vinilos son jerks, aunque puedan manejarse como tales, pero fijaros en sus colores, son muy lubineros.
Si hay lubinas y están activas puede que nos proporcionen picadas gran variedad de colores en una misma jornada. Personalmente me inclino por los naturales, por los auténticos colores naturales, no por los que lo son a nuestros ojos. El color sardina es muy popular y sin embargo las sardinas sólo se ponen a tiro de la lubina en primavera, cuando se acercan a la costa a desovar. Otros colores, como el naranja, el rojo y el amarillo, los consideramos de fantasía, craso error, nuestros roquedos están poblados por peces multicolores como la maragota, la julia, la cabrilla o el pegarrocas. Todos ellos son, algunos sólo en su etapa de alevín, presa de nuestra querida lubina, así que no despreciéis los colores "no naturales" porque resultan realmente efectivos.
El correcto manejo del artificial
La experiencia nos dirá cuándo estamos haciendo las cosas bien
Aunque modesta, cualquier lubina nos alegrará el día
Jerking, twitching… sí, son dos términos que definen las maneras más comunes de mover este tipo de señuelos pero que confunden al principiante. Como eso es todo lo contrario de lo que pretendo desde estas páginas, los explicaré de forma sencilla. El primero no es otra cosa que dar tirones con la puntera de la caña bastante baja, haciendo alguna pausa. El segundo anglicismo hace referencia a un manejo similar al descrito antes, pero más nervioso, con tironcitos cortos y rápidos, absolutamente letal si están por la labor de picar.
El escenario ideal
Vemos aquí a una lubina cazando junto a las escaleras que bajan desde un espigón, la distinguimos de las lisas por su hocico más afilado y porque, en este caso, se estaba poniendo las botas con los alevines de éstas. Buena ocasión para tentarla con nuestro jerkbait
Podemos encontrar lubinas en puertos, playas y roquedos. En todos ellos podemos pescarlas con jerbaits pero, si lanzamos a boleo, sin un referente, tendremos muchas posibilidades de regresar a casa sin haber tocado escama. Busquemos aquellas rocas, embarcaciones, desniveles y otras estructuras donde el róbalo pueda acechar a sus víctimas, ya que así caza. Permanece oculta, cerca de las zonas donde abundan sus presas, y allí donde éstas se encuentren desprotegidas, o la turbidez del mar oculte sus mortales intenciones. Junto a esa roca que sobresale, paralelo a los pilares de un puente o junto a las rocas del espigón (a veces dentro de ellas) acecha la loba en espera de que algún desvalido “cordero” se cruce en su camino y por esos lugares haremos brincar a nuestro jerk con alegría. Otro comportamiento común en este pez es el de pasearse por las paredes de los espigones esperando que un golpe de mar de regale una buena ración de marisco tirando al agua a algún desdichado cangrejo.
La lubina
Hay que conocer al objeto de nuestros desvelos si queremos conseguirlo
Si pretendemos pescar lubinas comprando y probando miles de señuelos más vale que dispongamos de grandes reservas monetarias. Este sistema, propio de quien empieza, que acude al roquedo engatusado por la promesa de que tal o cual señuelo es mágico y le proporcionará lubinas por doquier, suele terminar en garrafal fracaso. La observación del medio en que se desenvuelve la lubina es fundamental para pescarla con éxito. Debemos acudir al pesquil sin caña, en marea baja, y preguntarnos: ¿qué come nuestra lubina? ¿Cómo son los peces que viven en la zona? ¿Cuál es su forma de moverse y por dónde lo hacen? Imitando su comportamiento pescaremos, quizás no el primer día, puede que tampoco el segundo, pero poco a poco se irá desarrollando en nosotros un instinto de pescador que nos dirá, de forma casi intuitiva, qué debemos hacer en cada momento.











Danny dijo
Magnifico Juan, ¿que vinilo es el primero de la izquierda montado con un jighead?
Saludos
5 Agosto 2008 | 05:54 PM