Ciprínidos en aguas salobres
Carpas nocturnas Texto: Juan Urrutia Fotos: Vanesa Romero y autor Rara vez tenemos la oportunidad de practicar la pesca nocturna en nuestras aguas continentales. El motivo: la ley lo prohíbe. Sin embargo, en el mar está permitida. Es en la frontera entre el agua salada y la dulce donde vamos a practicar una pesca tan divertida como emocionante. La de la carpa.
Algunos peces no toleran grandes variaciones de salinidad véase el barbo; pero otros, como la lubina, la lisa o nuestra protagonista, sí. La carpa puede pescarse en los tramos bajos de los cursos fluviales incluso donde abandonan su calidad de ríos para ir a llamarse rías. He pescado carpas durante la marea baja, subiendo o en plena pleamar haciendo compañía a anguilas, lubinas y sargos. Por tanto, concluimos que el ciprínido tolera un considerable nivel de salinidad en el agua. Cebos, momentos y técnicas Podemos pescarlas a fondo, con veleta o, ideal para estas aguas corrientes, a tiento. Aparejos tradicionales que muchas veces han salido en estas páginas. La variación más importante la veremos en los cebos. La carpa es un animal oportunista que se alimenta de aquello de lo que dispone en cada lugar y aquí serán pequeños crustáceos como la quisquilla junto con los gusanos arenícolas su principal fuente de proteínas. También podemos tentarlas con cebos tradicionales como pan, queso y diversas masillas. Respecto al momento más adecuado, el anochecer es un período de gran actividad pero podremos disfrutar de las carpas durante toda la noche siempre que cebemos la zona. Al tratarse de aguas corrientes recurriremos a una red de malla muy fina que llenaremos de macizo (cebado) y dejaremos a la profundidad deseada sujetándola a algún lugar seguro con una cuerda. Al fin, la ansiada picada La pelea de estos peces siempre es enconada, hasta en los últimos momentos sacan fuerzas de flaqueza pudiendo dar al traste con la captura si nos confiamos.
. La primera de la noche era grande, le calculo cerca de cuatro kilos. Comenzó su huida hacia el fondo, sacando bastantes metros de hilo del carrete, pero, todavía con mucha fuerza, emprendió una segunda carrera hacia los pilares del muelle que resultó fatal para el bajo. Escapó, unas veces se gana y otras se pierde. El equipo era ligero, mayor disfrute pero también más dificultad para llevar a buen término la captura. Afortunadamente la carpa se alejó con rapidez y no alertó al cardumen. Pude, de esta forma, realizar una segunda intentona y la picada no se hizo esperar. Era claramente más pequeña que la anterior pero muy nerviosa. Las primeras carreras fueron hacia el fondo, luego se quedó quieta, recorriendo cortos trechos a izquierda y derecha, como si pensase a dónde huir, de repente se decidió y aceleró súbitamente hacia los mismos pilares que dieron la libertad a su compañera. Forcé el equipo, cerré algo más el freno y, finalmente, conseguí alejarla de la cortante piedra para culminar con éxito la captura de una carpa modesta pero brava. Cabe decir que estas carpas de aguas corrientes poseen una musculatura firme y entrenada que les proporciona más potencia y velocidad que a sus hermanas de pantano. Aunque podíamos habernos quedado más tiempo y, con ello, haberos mostrado más capturas, nos dimos por satisfechos con ésta. Al día siguiente había que madrugar y mi compañera, en la pesca y en la vida, estaba, lógicamente, cansada tras una dura jornada de trabajo. Otra vez será, en otra ocasión mostraremos, para disfrute de todos los amantes de los ciprínidos, algunas de las preciosas y luchadoras royales que habitan estas aguas.
Como veis se trata de una pesca sencilla, la diferencia con otras está en que pescaremos de noche, disfrutando de una tranquilidad desconocida para el pescador diurno. Además, como casi nadie pesca carpas durante el crepúsculo, los peces se confían muchísimo más.
En estos escenarios tentar a las carpas con quisquillas no será descabellado y, además, puede que nos sorprenda alguna lubina o un buen sargo.











Raúl dijo
Bonito reportaje, Juan, como ya es costumbre. Sargos, mojarras, lubinas (qué caras están de ver!)... y ahora también carpas! Veo que le sacas mucho partido a la ría del Nervión.
Todavía no he visto mucha gente dedicarse allí a ese último pez, salvo a los chavales de la escuela de pesca que se suele instalar en El Arenal, que se lo pasan pipa echando unas varadas a ciprínidos y mubles por igual con unos sencillos aparejos de boya y unos puñados de miga de pan y maíz.
Que las zonas del espigón de Churruca, el entorno del Puente Colgante y las plataformas de la carretera de Erandio (ya es de sobra conocido la pareja de fantásticas lubinas y los buenos congrios que aparecieron por allí hace unos años) dan peces más o menos regularmente ya es un hecho (el otro día ví sacar una bonita platuxa allí!).
Si mal no recuerdo lo leído en prensa, las obras del paseo de la ría en Erandio iban a incluir puetos para pescadores de caña, así que podremos disponer de unos emplazamientos cómodos para tentar a los peces aguas arriba. Con un poco de suerte podremos ver cada vez a más cañistas aventurándose hasta Deusto o incluso el Ayuntamiento en busca de capturas...
Un cordial saludo y buena pesca, Juan.
9 Julio 2008 | 01:43 PM