Lucios de abril
Lucios de abril
Hace poco que se ha abierto la temporada truchera, las aguas están frías, algo turbias quizás, y los lucios recobran su actividad tras la freza, momento en que conseguir una picada se hacía complicado pues el esócido pensaba más en el amor que en la buena mesa.
Si la turbidez es excesiva…
A principios de temporada la turbidez del agua nos obligará al uso de peces sonoros...
Veremos pocos lucios, no son las condiciones más idóneas para su pesca. Así como el frío no preocupa a este voraz depredador, el agua con demasiadas partículas en suspensión debido a las lluvias primaverales sí representa un obstáculo para el pescador. Pero no todo está perdido, nos queda la posibilidad de excitar otros sentidos del lucio, no sólo caza guiándose por la vista, su línea lateral detecta las vibraciones que producen otros peces. Usaremos para tal fin señuelos con sonajero, que naden nerviosamente aún en recogidas no demasiado rápidas y de colores llamativos. Señuelos tipo Rattlin Rapala manejados realizando los siempre efectivos dientes de sierra (zonas profundas) o en recogidas lineales con la puntera alta (en aguas someras) pueden darnos alguna alegría, quizás la única de la jornada.
Benditas ondulantes
Debido a la lentitud con que pueden recogerse y a las vibraciones que producen, nos encontramos con un señuelo espectacular para la pesca del lucio. Una de las características que la hace adecuada para el principiante es que, al contrario que el pez artificial, no requiere un gran dominio por parte del aficionado para lograr buenas capturas. Cierto es que un pescador experimentado les sacará mucho más partido y que se pueden hacer virguerías con ellas pero una simple recogida lenta y continua ya provocará la ira de más de un lucio. Hay veces que el lucio está allí, no lo vemos pero está, y pasamos multitud de señuelos por delante de sus temibles narices sin resultado. En ocasiones basta con cambiar nuestros novedosos (y caros) artificiales por una ondulante para que ¡BINGO! Obtengamos la deseada picada.
Cuando saben latín…
En zonas muy presionadas el lucio ha visto tantos artificiales que, salvo en el caso de los ejemplares más jóvenes, recela de la mayoría de ellos. Estos lugares pueden ser desesperantes o convertirse en un reto emocionante para el pescador inquieto que se proponga la meta de engañar a estos lucios sabios. Los catálogos de pesca nos hablan de señuelos que imitan a peces heridos y similares. No, no es un pez herido, ni asustado, ni huyendo de un depredador lo que debemos imitar. Eso lo hace todo el mundo y nuestro lucio ya sabe de que van esos peces traicioneros que pasean sus colores tentadoramente por ríos y pantanos. Para mí en estos casos existen dos reglas: observar e imitar. Iremos al pesquil elegido sin caña, eso nos distraería de nuestro objetivo principal. Observaremos a las presas del lucio, pequeñas carpas, piscardos, bogas, truchas… casi cualquier pez que le quepa en la boca y esté presente en el lugar. Hecho esto buscaremos un señuelo que sea lo más parecido a los peces-presa de nuestro embalse (a poder ser en madera de balsa) y lo usaremos imitando sus movimientos habituales en busca de alimento. Practicaremos primero en la orilla y cuando tengamos dominado por completo el manejo de nuestro señuelo escudriñaremos con él todo punto susceptible de albergar lucios.
La de siempre…
Esta boquita de piñón atrapó una cucharilla Vibrax muy cerca de la orilla.
Seguro que habréis adivinado de qué señuelo se trata, cómo iba a escribir un artículo sobre la pesca del lucio sin hablar de las tradicionales cucharillas giratorias. Grandes, han de ser grandes, del cuatro al seis son las numeraciones más adecuadas. La pala será la de tipo colorado, ancha, para que emita muchas vibraciones y no requiera demasiada velocidad durante la recogida. Con lana roja en la potera (un clásico) u otros ornamentos a base de pelo de ciervo o fibras sintéticas resulta un señuelo ideal para iniciarse por su economía, sencillez de manejo y eficacia. En zonas muy castigadas por la pesca deportiva es posible que los peces la tengan un poco vista y que no logremos grandes ejemplares pero, nunca se sabe, la pesca no es una ciencia exacta.
Ya sabemos cómo pero… ¿dónde?
El esócido se encuentra a menudo en aguas someras.
Todavía no tendremos que madrugar por fuerza, el agua no se calienta durante la mañana (lo cual desagrada mucho al esócido) y el lucio permanece activo a lo largo de todo el día. Lo encontraremos apostado en aguas relativamente someras, hasta en pocos palmos de agua. Los mayores ejemplares suelen preferir cierto calado, pero no siempre es así. Por eso ésta es una de las mejores épocas para la pesca del lucio junto con el otoño, lo tenemos a tiro de caña y se encuentra muy activo. Como buen cazador al acecho que es, aunque también se mueve en busca de peces o cangrejos, el lucio aprovechará la ventaja que le den rocas, troncos sumergidos y otras estructuras. A veces un brusco desnivel en el fondo es suficiente para ocultar un pez que espera pacientemente a su presa.
Espero que estas líneas os sean de utilidad para atrapar unos buenos lucios primaverales. Este año, como habéis visto en las fotos, no está empezando mal.











Lucrecio dijo
Estupendo reportaje de este maestro de la pesca, aunque aun no nos has puesto La receta idonea para cocinarlos.Espero que algun día pueda degustar uno de estos, no me importa que sea congelado.....
Saludos y animo con la pagina.
6 Abril 2008 | 05:40 PM