NOCHE DE CONGRIOS
EL CEBO
El congrio se guía en gran medida por el olfato y puede recorrer distancias considerables, siempre dentro de su territorio, para conseguir alimento. Esto significa que podemos atraer a este carnívoro irredento con cebos olorosos como la sardina, la anchoa, el chipirón o la caballa.
Los anzuelaremos, según su tamaño, enteros o troceados. Las colas de hermosas sardinas o caballas parecen ser especialmente efectivas. Resulta interesante, al contrario que con la lubina, que el cebo no sea muy fresco. Unas sardinitas que lleven un par de días en la nevera pueden resultar un auténtico manjar para el congrio.
EL LUGAR
El congrio (Conger conger) es un animal ligado sinremedio a la roca y, por tanto, allí es dónde debemos buscarlo. No importa que esta sea natural o artificial si da refugio a nuestro protagonista y es pródiga en alimento.No todos los pedreros son igual de buenos para pescar congrios. Hay zonas, muy frecuentadas por los aficionados a esta
emocionante pesca, que dan ejemplares con más frecuencia y de mayor tamaño. Por norma diremos que aquellas calas rocosas donde la vida bulle durante la bajamar y abundan pequeños peces, cangrejos, moluscos u otras presas potenciales del congrio serán excepcionales pesquiles. Los puertos, en especial los de gran actividad pesquera, esconden peces que harían temblar las piernas al más pintado y no es de extrañar encontrar alguna pieza en espigones e incluso en grandes rías, siempre que estas dispongan de lugares que le den cobijo durante las horas diurnas.
EL MOMENTO
Se pueden pescar sargos al amanecer, en plena noche o por la tarde, pero congrios no. Lucífugo como pocos, son los primeros momentos del crepúsculo hasta la medianoche, las mejores horas para la captura de este voraz depredador. Las mareas son infinitamente menos determinantes en este caso que, por ejemplo, en la pesca del sargo o la lubina. Podemos pescar congrios durante la bajamar, con poco calado, o en el punto álgido de la pleamar.
Lo importante en el caso particular del congrio es que no esté la mar movida, pues no se defiende muy bien en este medio. Otro factor importante es la turbidez de las aguas, muy negativa para la captura de esta especie. Es además la del congrio una pesca de invierno, el resto del año las capturas descenderán de tamaño.
EL APAREJO
Muy simple y robusto. Podemos usar el clásico chambel o el de plomo corredizo, siempre con cable de acero y mostrando el cebo a poca distancia del fondo. No es problema el hecho de que el congrio recele, no desconfía en absoluto por el grosor del hilo, así que no será preciso pescar fino. Dado que además no tendremos que lanzar lejos para encontrarlo, una línea madre del 0,40 nos dará la seguridad necesaria para arrancar al animal del fondo sin ceder ni un metro de hilo. Esto es imprescindible, si no lo logramos en los primeros instantes de lucha buscará la roca y, una vez encuevado, no habrá forma de moverlo.
EL EQUIPO
Sobran aquí los carbonos de alto módulo y los trescientos rodamientos de los carretes de última generación. Necesitamos materiales que no se rompan, que resistan los rigores del medio rocoso y la tracción, a veces brutal, a la que someteremos a caña y carrete. Por ello cañas de fibra de vidrio —mejor maciza en la puntera— y carretes del tipo de los antiguos Daiwa GS o similares nos serán de gran ayuda. Un buen freno frontal de al menos diez kilos de potencia y un ratio bajo, cercano a 3,8-1, serán, unidos a una construcción robusta, con materiales de calidad, y gran capacidad para líneas gruesas, los requisitos que le pediremos a nuestro carrete. La caña, cuya longitud oscilará entre los tres metros y medio y los cuatro veinte, tendrá una potencia considerable, por lo menos 100-200 gramos de peso de lance.
PRECAUCIONES
Las mandíbulas del congrio son extraordinariamente potentes y, aún en pequeños ejemplares, pueden causar graves heridas. Un pez del tamaño de una anguila ya nos hará sangrar y soltar unos cuantos exabruptos. Si supera el kilo podemos perder un dedo o parte de él así que, si el pez no es grande y podemos desanzuelarlo, lo haremos con largos alicates para después devolverlo al mar. Si es de los que ya pueden aprovecharse para la cocina le daremos muerte seccionando su espina dorsal con un afilado cuchillo a la altura de las agallas, después lo echaremos a la cesta y cerraremos bien pues aún así puede, antes de morir, herirnos con su afilado pico córneo. En especial si no hemos sacrificado al pez correctamente. JAMÁS lo guardéis vivo, así seguirá al llegar a casa con el consiguiente peligro para vosotros y quien os acompañe en el momento de sacarlo de la bolsa.
CURIOSIDADES
Si pescamos un gran congrio con seguridad será una hembra. Los machos alcanzan tamaños muy inferiores a estas.
Se han pescado congrios de más cuarenta kilos desde embarcación. Estos inmensos ejemplares no suelen estar a tiro de caña sino a bastante profundidad pero aunque lográsemos clavar uno desde costa lo más probable es que no fuéramos capaces de llevar a buen fin la captura. Sin embargo si es posible hacerse con piezas de cinco a diez kilos en aquellas zonas especialmente querenciosas.
Texto: Juan Urrutia
Fotos: Luis de la Rica y autor











Raúl dijo
Fantástico artículo, Juan. Ahora que la pesca no abunda tanto, qué mejor que una noche tentando a los congrios, que no desmerecen de otros peces ni en la lucha ni en el plato...
Por cierto, felicidades por las fotografías: algunas son preciosos "bodegones" pesqueros. Saludos y feliz pesca en 2008.
6 Enero 2008 | 12:46 PM