MOJARRAS AL ANOCHECER (Lance pesado)

Confundida habitualmente con otras especies similares, la auténtica mojarra (Diplodus vulgaris), se caracteriza por dos manchas negras. Una tras el opérculo y otra en la cola.
Es muy difícil, por no decir imposible, seleccionar la picada exclusiva de la mojarra por la sencilla razón de que aparejos y cebos son idénticos a los utilizados para la pesca de otros espáridos y los hábitos alimenticios del pez en cuestión coinciden con los de otras especies similares como el sargo, por ejemplo. Por tanto lo que pretendemos cuando vamos a “mojarrear” es la pesca de variados espáridos.Como de costumbre intentamosque sólo nos entrasen los de mayor talla para evitar herir a los pequeños. En esta ocasión tuvimos la suerte de atrapar unas preciosas mojarras cuya picada no es tan habitual, y menos si son de buen porte, como la de otros de sus parientes cercanos.
EL MOMENTO y EL LUGAR

Buena marea, de las que mueven pescado, y un prometedor anochecer en el espigón.
Buscamos peces grandes así que el momento ideal no puede ser otro que la noche. Si además tenemos buena marea la cosa puede ponerse interesante. Respecto al sitio más querencioso podemos elegir entre espigones y roquedos. Aunque hay espáridos en casi todas partes estas son dos zonas donde el capturar un buen ejemplar es más sencillo.
CEBOS Y APAREJOS
Una presentación correcta de los cebos y la adecuada elección de estos acaba por dar sus resultados.

Esta es nuestra talla mínima. La espera puede ser larga, las capturas escasas y muchas jornadas volveremos sin nada pero cuando algo muerda nuestros anzuelos, merecerá la pena.
Hay cosas que por su sencillez y practicidad resultan siempre útiles y no pasan jamás de moda. Un claro ejemplo son el aparejo de plomo corredizo y el paternóster. Si pescamos en fondos sin excesivos obstáculos elegiremos el primero por lo bien que confía a los peces de buen tamañopues no encuentran resistencia al probar el cebo. Costumbre adquirida por sargos, doradas y lubinas que ya escaparon de algún anzuelo y están entrados en kilos. Si por contra acudimos al roquedo no nos quedará más remedio que recurrir al siempre socorrido paternóster. Las gametas serán largas, más de un metro, salvo que las rocas aconsejen lo contrario, y no demasiado gruesas,sin pasar del 0,30, a excepción, una vez más, de la amenaza rocosa. Por último, el elemento que de verdad va a seleccionar las mejores capturas y a evitar daños en alevines y sarguetes palmeros, el anzuelo. Será de numeraciones entre el tres y el uno, según fabricantes. Con estas medidas no entrará al engaño pez menor de medio kilo. Que no os parezca excesivo pues con este peso cualquier sargo o mojarra puede meterse entre pecho y espalda un anzuelo del uno. Nos facilitará, por otra parte, la tarea del desanzuelado haciendo más difícil que el animal trague hasta el estómago.
Es cierto que los moluscos del lugar son lo mejor que podemos poner en nuestro anzuelo pero ojo con las vedas y los cupos así como con las tallas mínimas.
Sin embargo todo lo dicho no sirve de nada sin el cebo adecuado. Utilizaremos moluscos frescos y a poder ser del lugar. Mejillones, navajas, ostras Pedrín, almejas o en su defecto los mismos cebos comprados en la pescadería, atraerán eficazmente a los peces hasta nuestros aparejos. Salvo que persigamos doradas, les quitaremos las valvas, los ensartaremos en la aguja de enfilar gusanos y, tras asegurarlos con bien de hilo elástico, los pasaremos al anzuelo como si de un políqueto cualquiera se tratase.
EL EQUIPO

El equipo ha de ser a toda prueba si ha de izar piezas como esta.
He hablado en más de una ocasión del equipo adecuado para pescar espáridos desde espigón, escollera o roca. Así que no me extenderé demasiado. Caña y carrete han de ser robustos, especialmente si tenemos que izar las piezas desde cierta altura. Cien doscientos gramos de peso de lance unidos a una acción media y cuatro metros veinte de longitud conformarán una caña todo terreno ideal para esta pesca y otras muchas. Un carrete que posea un ratio de entre tres con ocho y cuatro con cinco vueltas del pick up por giro completo de manivela y que además de un buen freno delantero albergue en torno a los doscientos metros de monofilamento de treinta y cinco centésimas en su bobina, será el complemento ideal. Un poco escueto, sí, pero poco más se puede decir.
EL FINAL

Se va la noche y nosotros con ella.
Merece la pena plantearse la pesca desde esta perspectiva. Pocas capturas pero buenas. Que no pican, al bocata y la charla distendida con los compañeros... sin embargo, si lo hacen, no traeremos peces que ni se sienten, disfrutaremos la pelea.
Buena pesca.
Texto: Juan Urrutia
Fotos: Josu Goikoetxea y autor.











Raúl dijo
Bonito reportaje y bonitas capturas, Juan. Aunque son las menos, la mojarra crecida aparece algunas veces. Nunca antes había visto sacar mojarras en Churruca, aunque no es una zona que frecuente mucho. En la punta del espigón algorteño de Arriluze, en cambio, sí aparecen esporádicamente buenas piezas lanzando hacia la derecha y corcheando en el último tramo del paseo, donde he rascado alguna de talla, a fondo corrido, mientras tentaba al sargo.
Un cordial saludo y buena pesca.
7 Agosto 2007 | 01:15 PM