BOGAS AL CORCHEO

Joven boguita a la que siguieron unas cuantas más durante una divertida y animada noche veraniega.
Hasta ahora no he hablado del corcheo marítimo y para corregir este injustificado abandono a los aficionadosatan bonita arte, comienzo con un pequeño reportaje sobre una de las especies más sencillas de capturar con esta técnica: la boga. El verano es una época ideal para tentar a este espárido de no mucho porte pero entretenido como pocos por la franqueza de su picada y la relativa sencillez de su pesca.
EL LUGAR

Llegamos con la noche a este sugerente escenario que bonitas capturas nos habría de deparar.
Encontraremos bogas (boops boops) en puertos y espigones, fundamentalmente, haciendo la tarea de encontrarlas sencilla y su pesca divertida. Si las atraemos con un macizo de sardina o similar tendremos que dejar la caña a un lado para comer tranquilamente el imprescindible bocadillo pues las constantes picadas no nos dejarán descansar ni un momento.
EL EQUIPO

Esta boga mediana se defendió aparentando mayor porte del que tenía.
No es necesaria la elección de un equipo específico para la boga pero si recomendable que no sea excesivamente potente. Esto hará que la pesca sea lo más entretenida y deportiva posible. Se trata de un pez luchador pero debido a que es raro ver ejemplares que pasen del medio kilo —aunque puede crecer algo más— si utilizamos un equipo sarguero las sacaremos como si fueran sardinillas. Por tanto, con una caña de cuatro a seis metros, dependiendo del pesquil, de 10 a 30 gramos o de 15 a 40 de peso de lance, como mucho, disfrutaremos más de la pelea. Respecto al carrete vale cualquiera ligero y rapidito, 5 vueltas del pick up por una de manivela al menos.
EL APAREJO
Sencillo aparejo que puede confeccionar
cualquiera.
Pescaremos a medias aguas así que el clásico aparejo de flotador fijo será nuestra principal elección. Teniendo en cuenta que no precisaremos de largos lances, que la línea madre será del 0,25 aproximadamente y el bajo sobre el 0,22 —aunque no es pez desconfiado—, un flotador lastrado de diez o quince gramos, variable según la mar que haga, cumplirá de sobra. El bajo medirá entre 1,5 y 2 metros llevando a unos 30 centímetros del anzuelo un pequeño perdigón o “chivato” que, al mantener cierta tensión en el bajo, haga más fácil la detección de las picadas. Un truquillo: si pescamos de día los flotadores cuya parte superior sea naranja en lugar de roja se verán considerablemente mejor. Si lo hacemos de noche, el luminoso nos señalizará la picada sin problemas.
Finalmente queda un punto importante: el anzuelo. Tanto si vamos a devolver los peces como si queremos pescar sin excesivas interrupciones es conveniente no abusar del pequeño tamaño. Tampoco podemos utilizar numeraciones muy altas ya que la boga es un pez de boca menuda así que anzuelos entre el ocho y el seis de tipo aberdeen nos facilitarán, aunque no siempre, el desanzuelado al evitar que el pez trague hasta el fondo.
EL CEBO
¿Para qué complicarse más? Barato, efectivo y
fácil de encontrar e incluso recolectar por nosotros mismos.
En este punto no hay que complicarse la vida. Aunque son múltiples los cebos, tanto animales como vegetales, aptos para esta pesca una cajita de gusana roja o de fango —miñoca en Galicia— nos dará grandes satisfacciones ya que su pequeño tamaño y blanda textura harán que las boguitas piquen como locas al tiempo que, por su economía y efectividad, nos resultará idóneo para esta pesca que bien pudiera ser adecuada para iniciar en este deporte a niños o amigos que se acercan por primera vez a una caña.

Bonita captura de Josu que, en su primera jornada al corcheo, consiguió unas cuantas piezas. En cuanto le cogió el truco al momento adecuado para clavar empezó a sacar peces uno tras otro.

Finalmente nos quedamos con unas pocas piezas para consumo propio, no de los vecinos, conocidos, jefes... Como dice el refrán: “el que quiera peces...”

Se fue la noche y con ella nosotros, la bulliciosa algarabía de las fiestas del pueblo y las bogas, hasta otro día.
El corcheo es una bonita modalidad y esta especie una de las más indicadas para iniciarse en ella o para pasar agradable noche de verano. Recordad que, aunque la talla mínima para su captura sean quince centímetros, esos ejemplares no son más que un manojo de espinas y es mejor que sigan nadando.
Buena pesca.
Texto e ilustración: Juan Urrutia
Fotos: Josu Goikoetxa y autor













Raúl dijo
Bonito Artículo, Juan. Es un acierto que nos recuerdes este tipo de pescas que, no por fáciles son menos divertidas. Junto con la de los lábridos y la de los mubles (cuando están por la labor...) son una buena ocasión para pasar un buen rato en épocas de calores y para que los pescadores noveles se fogueen. ¡Un cordial saludo y felicidades por tu magnífico blog!
20 Julio 2007 | 02:10 PM