SPINNING MARINO(La lubina)
LUBINAS A LANCE ULTRALIGERO

Lubina de algo más de un kilo de peso (45 cms aprox.)que, pescada con un equipo mucho más ligero de lo acostumbrado, fue francamente divertida y emocionante de capturar.
Siempre he sido partidario de pescar deportivamente y eso significa no utilizar equipos sobredimensionados para especies que no los requieran. A veces no es el pez, es la técnica, la que nos obliga a lanzar con varas y sedales gruesos. Un ejemplo de esto último sería la pesca con chivo desde el roquedo donde habremos de lanzar pesos cercanos o superiores a los cien gramos e izar a la loba del mar desde alturas en ocasiones considerables. Sin embargo, cada vez es menos frecuente capturar lubinas de porte y para las kileras o mediokileras hasta las clásicas cañas 15-40 de peso de lance, que es lo mínimo que se suele utilizar en spinning marino, resultan ser en exceso potentes privándonos de las sensaciones y buscadas taquicardias que otorga la pelea con tan noble pez.
EL EQUIPO
Ligero a más no poder. Entre caña, carrete y señuelos no pasan de los quinientos gramos. Concretamente esta caña, de 5-20 gramos de peso de lance, es una “híbrida”casera ya que le cambié el puntero por uno de fibra de vidrio, mucho más adecuado para absorber los tirones del pez sin desgarrar su boca. Además la rigidez del carbono unida a la flexibilidad de esta puntera hacen el lance cómodo, preciso y largo aún utilizando señuelos de poco gramaje.
Cabe decir que al hablar de “ultraligero” no me refiero a esas cañitas trucheras de siete gramos de peso de lance sino a varas de entre dos diez y dos cuarenta metros de longitud capaces de lanzar entre 5-20 y 5-25 gramos. Podrían parecer idóneas para pescar truchas de lago, que lo son, pero también tienen muchas ventajas a la hora de salir tras la lubina y pueden sacarse con ellas peces más grandes de lo que los pescadores de mar, acostumbrados a verdaderos cañones, solemos pensar. Son muy ligeras, nos cansan menos y podemos lanzar con una sola mano con una precisión asombrosa, bastante más que lanzando a dos manos, si practicamos un poco y tenemos un buen juego de muñeca.
El carrete será un tamaño dos mil, con un freno progresivo, tirando a rapidito —5-1 de ratio por lo menos— y cargado de un 0,24 o 0,26 de muy buena calidad. Habrá quien diga que en el roquedo con esos grosores no se va a ninguna parte. Os aseguro que un monofilamento de alta estofa resiste bastante más en los diámetros descritos que uno corriente del 0,30, por poner un ejemplo. No es mi intención hacer publicidad pero para que quienes os estéis iniciando no os perdáis en el mar de marcas existente en el mercado, os diré que algunos hilos de la casa Shimano como el Beast Master (no escape) son magníficos para este tipo de pesca y teniendo en cuenta que sólo tendremos que llenar la bobina con poco más de cien metros el gasto no será excesivo. Merece la pena comprar trescientos metros para toda la temporada.
SEÑUELOS
Prueba irrefutable. El twister funciona entre la espuma.
Algunos ya os estaréis preguntando cómo una caña que no lanza correctamente más de ocho o diez gramos va a vencer viento y oleaje. Evidentemente si atamos a nuestro sedal un pez artificial de cinco gramos a poco viento que haga lanzaremos poquísimo, si es que no termina enganchado en algún lugar sensible como... nuestra ceja izquierda. Por eso utilizaremos vinilos, más concretamente twisters y pikies. Por qué esta elección existiendo señuelos de este material tremendamente realistas... Porque son baratos, efectivos, fáciles de encontrar y de lanzar. El tamaño puede variarse pero los utilizados para el black bass, es decir, de unos siete u ocho centímetros, son perfectos. Los acompañaremos de un jig o anzuelo plomado de entre cinco y diez gramos de peso, dependiendo de la profundidad y lo adversas que sean las condiciones meteorológicas.

Más sencillo y económico no puede ser. Por lo que Cuesta un pez artificial de marca reconocida tendremos Cuarenta o más vinilos lubineros.
Elegiremos colores blancos y oscuros en aguas claras —puertos, rías o mar calma— y llamativos como el amarillo y otros de fantasía en las turbias, como en el espumoso roquedo.
DÓNDE, CUÁNDO Y CÓMO

La lubina de la primera foto entró al engaño el día que se tomó esta instantánea. Cerca de la espuma que se forma en la roca de la izquierda y a menos de diez metros de la orilla. Eran las siete y media de la mañana y la marea subía con fuerza. Apuntad los datos de vuestras capturas, os serán de utilidad para aprender más sobre este fabuloso pez y su pesca.
Si buscamos a la lubina cuando entra a comer al roquedo con la subida de la marea nos fijaremos en esas rocas cercanas a la orilla donde la mar rompe con fuerza y el agua se torna blanca. Es imprescindible que no debamos izar el pez a gran altura pues aunque el sedal sí, la caña es posible que no resista si el ejemplar es crecido.
¿El mejor momento? Amaneceres y anocheceres, mejor los primeros, de esos días lluviosos —ni se os ocurra con tormenta— y fríos en los que apetece quedarse en casa con una manta sobre las rodillas y un tazón de chocolate caliente, esos días, saldremos a por ellas. Lanzaremos entre los canales rocosos donde se forman corrientes y turbulencias, recogiendo a la vez que damos pequeños tirones de forma que el señuelo cabecee haciendo algo similar a los conocidísimos dientes de sierra pero a menor escala.
Esta bonita técnica nos hará ver a esas mediokileras que antes despreciábamos con otros ojos. Eso sí, si miden menos de treinta y seis centímetros, de vuelta a nadar. No es el propósito de esta técnica buscar lubinetas, lo que sucede es que, al no abundar las grandes, las capturas más frecuentes son estas. Tampoco es el señuelo propicio para atraer peces pequeños en exclusiva, también lo atacarán los grandes, a no ser que pesquemos con micro twisters lo cual es una cañallada propia de quien se lleva a casa hasta las quisquillas.
PARA TERMINAR
Ronda el kilito. Que hermosa y noble batalla hasta dar con ella en tierra.Si me permitís unconsejo: cuando os sea posible pescad acompañados. Estaréis más seguros ante cualquier percance y tendréis quien os haga las fotos lubina en ristre.
Habrá días en los que será imposible lanzar con equipos tan livianos debido al fuerte viento. Entonces cederemos el turno a chivos y ondulantes o jigs de mayor envergadura, pero llevad siempre en el coche una caña ligerita y unos cuantos vinilos y, si veis que el día es propicio, dejad la artillería pesada en el maletero. Tras la primera picada os engancharéis sin remedio a este tipo de pesca.
Texto y fotos: Juan Urrutia













josu areatza dijo
Muy bonito artículo. La pieza parece majetona.
10 Julio 2007 | 06:57 PM