MÁS SOBRE LA PESCA DE LA CARPA

Técnica tradicional pero no por ello menos apasionante.
Las capturas no suelen ser muy grandes pero
sí abundantes y con un equipo ligero la emoción
está asegurada.
Cuando hablamos de pescar carpas hablamos de emoción, temblor de piernas y brazos cansados, pero ante todo, si el día se da bien, de volver a casa con una persistente e involuntaria sonrisa de satisfacción.
Se pueden pescar estos belicosos ciprínidos de infinidad de formas. A fondo, con flotador, a pulso, tiento y todas las variantes modernas de las citadas técnicas. Sin embargo hoy trataremos una que, por el hecho de poder ver el momento justo de la picada, es extremadamente apasionante. Me refiero, claro está, a la pesca a flote.
EL ESCENARIO
Si pescamos cerca de las desembocaduras, la carpa se encuentra muy a gusto en aguas salobres, será frecuente que capturemos lisas. Cuando superan el kilo son divertidas pero si buscamos emociones fuertes y sólo entran “sardinillas”...
Sólo pediremos que haya carpas, que la corriente no sea demasiado fuerte, y cierta profundidad pues en aguas muy someras, aunque no es imposible, esta técnica se complica bastante al asustarse los peces con mucha facilidad tanto ante el impacto del aparejo contra el agua como por nuestra presencia.
LA TÉCNICA Y EL APAREJO
En las numeraciones 1 y 2 éste será nuestro aliado para mantener a flote pero, sobre todo, para lanzar con comodidad y a cierta distancia.
Como casi todas las cosas que funcionan bien, técnica y aparejo son muy sencillos. Se puede pescar a flote de muchas formas pero la que propongo creo que es la que más posibilidades de éxito nos ofrece. Se trata de atar a la línea madre, que oscilará entre un 0,20 y un 0,25, un buldó de los utilizados para la pesca a mosca ahogada. En la anilla que quede libre irá un ramalillo de un metro de longitud más o menos y un diámetro de entre 0,18 y 0,22, a no ser que busquemos grandes peces, cosa poco frecuente en esta pesca que suele deparar piezas medianas. El anzuelo ha de ser ligero y fuerte, esto nos obliga a usar carbono, y, para evitar rechazos del pez, un bajo de fluorocarbono nos vendrá de maravilla. Respecto al número del anzuelo podrá oscilar entre el ocho y el cinco. No existe peligro de que la carpa trague profundamente pues clavaremos nada más verla engullir el cebo.
Como decía antes la técnica es sencilla, una vez localizadas las carpas, se lanza el aparejo a cierta distancia de ellas para evitar asustarlas y, recogiendo muy despacio, se acerca el cebo hasta que esté a un par de metros del cardumen. El olfato del voraz ciprínido hará el resto. También podemos pescar “al agua”, es decir, sin un objetivo concreto, especialmente en ríos, dejando derivar el aparejo de la forma más natural posible.
Uno de los alicientes de esta pesca es que podemos realizarla de forma itinerante, recorriendo con sigilo el pantano o río en busca de saltos, burbujas y otros signos de actividad carpífera, casi como si pescásemos a lance ligero. Si, por contra, pescamos de forma estática deberemos cebar el pesquil con el mismo cebo que ensartemos en el anzuelo.
Os habréis dado cuenta de que no he mencionado para nada un cebo concreto. Lo he hecho a propósito porque quiero contaros un truquillo que creo merece una atención especial.
EL CEBO
El cebo, presentado como explico más abajo, puede “levantar” peces de las profundidades que, normalmente, están menos alerta que aquellos que se hallan en superficie pues no han visto ni oído nuestros lances.
Alguno se reirá de este truquillo, sobre todo los veteranos, pero quien esté aprendiendo lo agradecerá. El cebo a utilizar, tanto por su eficacia como por su flotabilidad, será el pan. Sí, es un cebo de toda la vida, pero vamos a aliñarlo un poco. Cortaremos el pan en daditos de un centímetro de lado, tantos como nos hagan falta para el anzuelo y, si pescamos quietos, el cebado. Después los introduciremos en una bolsa grande para congelados junto con una mezcla de pan rayado y queso, valga la redundancia, también rayado. Luego cerraremos la bolsa herméticamente dejándola en un lugar fresco y seco. Esto lo haremos el día anterior a la pesca consiguiendo dos efectos muy interesantes: por una parte proporcionaremos un sabor y aroma muy apetecibles al pan y por otra las partículas de pan y queso, al desprenderse del dadito y hundirse, guiaran a la carpa hasta nuestro cebo pudiendo atraerla desde profundidades considerables.
Por último sólo queda decir que el anzuelo ha de atravesar la corteza y quedar con la punta fuera para resistir bien los lances y clavar correctamente. No temáis, la corteza no supondrá obstáculo alguno para que la carpa entre al engaño. De hecho dispone de unos huesos faríngeos, en el último arco branquial, capaces de triturar alimentos de gran dureza.
EL EQUIPO
Sí, se os quedará esta cara de tonto en cuanto la pieza supere los dos kilos.
El equipo dependerá mucho de cómo realicemos la pesca y si nos movemos con él o no. En el primer caso será ligero. La caña no medirá más de tres metros y 10-30 gramos de peso de lance unidos a cierta rigidez nos servirán para pelear con éxito cualquier captura. Respecto al carrete: buen freno delantero, 150 metros de capacidad del sedal que utilicemos y entre 4,5-1 y 5-1 de ratio cumplirán sobradamente. En caso de realizar una pesca estática lo único que variará respecto a lo anterior será que podremos utilizar una caña algo más larga si el pesquil lo requiere.
EL MOMENTO
Todos los peces que ilustran este reportaje fueron devueltos al agua en perfectas condiciones.
Tras el invierno la carpa comienza su actividad reproductiva en cuanto el agua alcanza los dieciséis grados de temperatura. No será esta fecha adecuada para su pesca, tanto por ética como por las escasas capturas que nos depararán las primeras semanas primaverales a causa de que las carpas tienen cosas más importantes en que pensar que en fijarse en los cebos que les presentemos. Por lo demás podremos practicar esta técnica durante toda la temporada, poniendo especial empeño en los amaneceres de verano, durante los cuales la carpa se alimenta en superficie con mucha frecuencia y avidez.
Saludos y buena pesca.
Fotos: Julen Urrutia
Texto: Juan Urrutia











JAVIER Lapuente Tenorio dijo
vuena receta son los boilies te la digo ingruedientes colorante bejetal azucar mascado harina de trigo harina de mai´z revolverlo hacer bolitas hervirlas 5 minutos y dejarlas secar una noche
26 Septiembre 2009 | 04:56 AM