CARPAS CON ZARZAMORA
Prometí incluir contenidos para los amantes del más combativo de los peces que podemos pescar en nuestras aguas continentales: la carpa. Mi primera captura de esta brava especie pesó kilo y medio. Fue una experiencia terrorífica, en el buen sentido, jamás había peleado un pez tan potente en proporción a su peso, creí que al otro lado del 0,18 con el que sacaba lisas sin demasiado problema se había enganchado un submarino. Mi cimbreante cañita de pulso se doblaba de tal forma que me hacía temer que se rompiera. Unos minutos después, bastantes, acerqué a la orilla una preciosa común. Quedé tan impresionado que aún siendo aficionado a otras artes no hay año que no me de el gustazo de pelear un pez tan brioso como el que hoy nos ocupa.

Boiles, pellets, y otros cebos más sofisticados aparte, podemos pescar carpas con gran cantidad de productos baratos, fáciles de encontrar y tremendamente efectivos.
Dentro de los cebos que el ciprínido encuentra en su medio podemos destacar la lombriz de tierra. Óptima cuando hace poco que ha llovido. El método a emplear para pescar con ella es el descrito abajo con el siguiente cebo.
Las bayas dulces como la zarzamora tienen su momento en verano. Las anzuelaremos en un sencillo y discreto aparejo de tiento –al más puro estilo truchero pero bastante más resistente- dejándolas derivar, en zonas de corriente lenta, o hundirse, en aguas paradas, de la forma más natural posible. De otra forma, en especial si el lugar sufre mucha presión de pesca, podremos ver como la carpa rechaza una y otra vez toda aquella baya que no se comporte como si acabase de caer del arbusto. Es importante elegir las más maduras pues son, de hecho, las que caen normalmente al agua y pescar en zonas donde cuelguen zarzas sobre el río o pantano pues allí realizan un “cebado” natural que nos facilitará mucho las cosas.
La caña:
Sin duda de acción de punta para dominar bien al pez pero no excesivamente rígida, que amortigüe bien la fuerza de las carreras de la carpa, que serán muchas y enérgicas a poco peso que tenga el animal.
Medirá entre tres y cuatro metros. Más larga se haría pesada ya que la tendremos muchas horas en la mano y será bastante más robusta y potente que una caña de cebo para trucha.
El peso de lance puede ir de 5-25 gramos si sabemos que la mayoría de las carpas de nuestro lugar de pesca habitual no pasan de los dos o tres kilos a 15-40 si prevemos encontrar ejemplares crecidos.
El carrete:
Sobra decir que ha de ser robusto y de freno muy progresivo. Vamos a utilizar hilos de diámetros muy bajos para lo que se acostumbra en la pesca de la carpa. Si el freno es trasero ha de ser de buena calidad, que no salga el sedal a tirones, y si es delantero, aunque un poco más incómodo de manipular, cumplirá como debe.
Un ratio, intermedio 4,9-1 más o menos nos ira bien.
Un buen carrete para esta técnica deberá ser ligero y poder albergar unos 150 metros del 0,25 o 0,30 aunque los lances serán más bien cortos una hermosa carpa puede sacarnos muchos metros de nilon en la primera carrera.


Como última consideración sólo me queda deciros que practiquéis el captura y suelta con esta formidable especie. Respetadlas también a comienzos de primavera, estarán criando.
Texto e ilustración: Juan Urrutia
Fotos:Julen Urrutia










