LUBINAS CON BOMBETA
El spinning marino es una modalidad que podría decirse incluye varias. Esto es porque no se maneja igual un pez artificial que una cuchara ondulante o un “chivo”, en su versión moderna, pez de plomo, ni mucho menos un pequeño lanzón de vinilo lastrado con un buldó o similares. Todos tienen su momento y su lugar. Cuando preguntamos en una tienda de pesca por el manejo de estos señuelos la respuesta suele ser “esto es lanzar y recoger”. Seguramente el desconocimiento o el cansancio por tantas y tantas explicaciones dadas a impacientes novatos ansiosos por practicar —con éxito— tan apasionantes artes haga hablar así a nuestro consejero piscatorio. Sin embargo nada más lejos de la realidad. Podría extenderme mucho pero el mejor consejo que creo puedo dar desde éstas líneas es que observéis el comportamiento de los peces presa y lo imitéis fielmente con vuestros señuelos.
Volviendo a la multitud de variables existentes dentro del spinning lubinero son tantas que requieren diversos procedimientos para tener alguna posibilidad de llevar a la orilla a la reina del mar. En el reportaje de hoy intentaré dar unas pautas sobre la pesca, de nuestra pieza más codiciada, con bombeta.

Serán las desembocaduras de las rías, el roquedo en días de mar excesivamente tranquila o determinadas playas nuestros escenarios predilectos. Los visitaremos al anochecer pero sobre todo al amanecer y, por supuesto, cuando la marea nos lo permita.
En estos meses invernales son las rías anguleras especialmente querenciosas para esta pesca. Aprovecharemos la debilidad que siente la lubina por la cría de la anguila para utilizar imitaciones de la misma o pequeños lanzones de vinilo.

Es extremadamente sencillo. Se pasa el hilo a través de la bombeta, introducimos una perlita tope, se fija esta de forma que nos quede alrededor de metro y medio de bajo, que será la continuación de la línea madre, atamos al final nuestro señuelo —que también puede ser una pequeña ondulante o un pececillo artificial— y a pescar. Pero, por qué una bombeta y no un buldó u otro artilugio. Por tres razones: se lanza muy lejos, podemos pescar con ella a cualquier profundidad y el contacto con el pez es más inmediato que con otros chismes al ir el señuelo directamente anudado a la línea madre.
Respecto al grosor del hilo a utilizar con este sistema un 0,30 para rías y zonas arenosas estará bien y para las rocas usaremos un 0,35. Hablamos de monofilamentos, claro.
Encontraremos bombetas de muchos pesos y grados de hundimiento. Elegiremos aquellas de entre veinte y treinta gramos y que se hundan lentamente pues nos será más sencillo controlar la profundidad a la que “navegan” y nos haremos con algunas flotantes para zonas poco profundas con abundantes enganches.
Es la caja que siempre llevo en el coche. Sirve para cualquier situación y época del año. No está preparada para una pesca específica sino para afrontar esas situaciones inesperadas en variopintos escenarios.
Que la caña sea ligera, vamos a varear muchas horas, sobre los tres metros de longitud, y capaz de lanzar a gran distancia treinta gramos, es decir, que su peso de lance oscile entre 20 y 60gramos aproximadamente y si es de acción de punta mejor, tanto para lanzar como para controlar el señuelo.
El carrete ideal albergará unos ciento cincuenta metros del 0,30 y tendrá un ratio de entre 4,5 y 5 vueltas del pick up por cada giro completo de manivela. No es necesario que nos compremos el último modelo con miles de rodamientos y remates de titanio, uno sencillo y robusto nos bastará. La gama media o incluso baja de marcas de prestigio suele disponer de productos de muy buena calidad a precios razonables. Lo mismo se puede decir de las cañas. Como suele comentar un estupendo pescador que conozco “hay cañas que son para pescar y otras que sólo valen para lucirlas”.
El método a seguir es muy sencillo: lanzaremos a todo lugar susceptible de albergar róbalos y recogeremos a la velocidad justa para que la cola de nuestro lanzón vibre tentadoramente. También podemos dejarlo derivar siguiendo la marea entrante —rías— y, como no, la vaciante, manteniendo cierta tensión en la línea y dejando que sea la fuerza del mar la que mueva el señuelo. Podéis probar diferentes velocidades, breves paradas, pescar cerca del fondo o en la superficie y diferentes colores en los vinilos. Estos últimos oscilarán entre los cinco y los doce centímetros. Mis colores favoritos -no se lo digáis a nadie- son el blanco, blanco y azul, blanco con cabeza roja y el clásico lomo gris con panza blanca. Como veis no me salgo de lo que pueda encontrarse en el medio natural de la lubina, pero para gustos los colores, no digo que otros no vayan bien sólo quiero dar una idea general para no liar, todavía más, a quien empieza en esta divertida técnica.
Fotos: Julen Urrutia
Texto e ilustración: Juan Urrutia













Jorge Omar Santo Scorpino dijo
Mas que interesante este tipo de pesca !!!
Una pregunta : En España le dicen bombeta a las boyas ?
La función de la bombeta es que el artificial no se hunda para que no se enganche en el fondo de la zona de pesca ?
Agradeceria me aclaren este tema !
Gracias !
Jorge Omar Santo Scorpino
ARGENTINA
5 Diciembre 2010 | 03:10 AM