EL ARTE DE LA PESCA A MOSCA
La pesca con mosca es el método más bello de capturar un pez. El pescador de mosca debe observar detenidamente lo que pasa en el agua. Así se forma una idea de las reglas de la naturaleza y aprende a llevarse bien con ella. Su conocimiento del medio es, por tanto, la base de su éxito.
El origen de este arte es algo que sólo podemos intuir. El uso de la caña para mosca ya era bien conocido por los macedonios, y fue descrito por Claudio Heliaco en el siglo I a.C. Desde entonces ha ocupado una posición importante en el deporte de la pesca con caña.

En 1496 se escribió el “A treatise of Fyshinge with an Angle” (tratado de pesca con caña), de la legendaria señora Juliana Berners. La pesca con mosca en Inglaterra ya había cambiado su carácter de técnica para conseguir alimento hacia su práctica por placer, y se convirtió en un deporte de caballeros. De vez en cuando han salido a la luz otros documentos incluso más antiguos, que hablan de la pesca con la “caña emplumada” y de sus refinamientos. La pesca con mosca tuvo sin duda su primer gran auge en Gran Bretaña, el estilo inglés influyó en toda Europa hasta muy avanzado el siglo XX.
En Norteamérica, sin embargo, el desarrollo fue tormentoso. En menos de cien años aparecieron estilos completamente nuevos, caracterizados por una manera de pescar no convencional, pero también influenciada por el medio. Sin embargo, la pesca con mosca es sólo popular, en el verdadero sentido de la palabra, en la Europa Occidental, incluyendo Francia, Gran Bretaña e Irlanda.

Este estilo de pesca siempre ha estado rodeado de un aura de exclusividad, no por ningún tipo de “elitismo” entre pescadores, sino simplemente debido a su entusiasmo por el deporte. Quizás su abundante literatura se ha interpretado de manera equivocada; cualquier cosa d la que se ha escrito tanto debe ser tremendamente complicada… es irónico, porque no hay nada que pueda ayudar al pescador de mosca más que sus conocimientos fundamentales y sus experiencias prácticas.
La pesca con mosca significa observar, acechar y estar emboscado, lo que requiere de las virtudes del cazador, sentidos alerta, autocontrol y habilidad para reaccionar. Nos ofrece: Emoción, movimientos inverosímiles de lanzado y grandes batallas con la presa que nos dejarán sin respiración, es una experiencia inmediata e intensa y cualquiera que la practique en seguida quedará cautivado. Sus técnicas y tácticas básicas no son más difíciles que cualquier otro método de pesca. No se necesita ser especialmente dotado ni rico. Sólo se necesita un interés genuino por la Naturaleza y una habilidad moderada para entusiasmarse. En una palabra, se necesita ser un pescador.










