APAREJOS DE AYER Y DE HOY
Los aparejos que utilizaba hace veinte años, cuando comencé mis andanzas en esto de la pesca, no se diferencian demasiado de los modernos en su estructura básica. Sin embargo podemos apreciar en ellos mejoras que los hacen más efectivos y funcionales. De eso va el artículo de hoy, vamos a comparar el antes y el después de dos de las artes de pesca más comunes en nuestras costas: el paternóster o chambel y el aparejo de plomo corredizo.
Podemos ver que éste aparejo, tan sencillo como efectivo, lleva a modo de tope un pequeño plomo de perdigón. Esto deterioraba la línea pudiendo causar roturas en caso de tensión extrema y además siempre terminaba corriendo por la línea hasta rozar contra el nudo peligrosamente. Hoy ha sido sustituido por una simple perlita de plástico con ventajas evidentes:
La perlita seguida de un tope de silicona no deteriora ni la línea ni el nudo y si el sedal rozase con alguna roca, por encima del plomo, sin llegar a romperse pero obligando a su sustitución, bastaría con cortar el nudo del quitavueltas, hacer pasar el hilo a través del aparejo hasta llegar a la zona en buen estado, cortar, anudar otra vez el emerillón y a pescar sin necesidad de deshacer todo el aparejo.
Por otra parte están las ventajas derivadas de la mejora de los modernos materiales. Esos anzuelos nikelados de alambre grueso y los de acero inoxidable han sido sustituidos por los de carbono, ligeros, más finos a igual resistencia, afilados hasta dar miedo, y económicos porque tras la jornada pueden, previa ducha de agua dulce y sustitución del hilo al que van empatados, volver a sacar buenas piezas en futuros y gloriosos días penetrando sin problemas en la dura boca del sargo, por ejemplo.
Por último queda hablar de la utilidad de éste aparejo. Es el ideal para peces recelosos como la dorada o la lubina que ante la más leve tensión pueden desconfiar y huir despavoridas.


Es el paternóster o chambel uno de los aparejos más versátiles y a la vez uno de los que mayor número de mejoras e innovaciones ha experimentado.
Los viejos emerillones triples han dejado paso a perlitas perforadas, nudos tope y otros inventos algo más complejos de montar pero que se enredan infinitamente menos y presentan el cebo de manera muy natural gracias precisamente a lo bien que giran y dirigen el cebo a donde quiera llevarlo la corriente sin los líos propios de los viejos quitavueltas. Se terminó también amarrar directamente el plomo a la línea, las grapas posibilitan que podamos cambiar de lastre rápidamente en función de las condiciones y fuerza de la marea. Otro beneficio es el de poder cambiar el aparejo entero con gran rapidez por otro ya cebado y seguir pescando mientras enfilamos un par de raciones de “coco” (arenícola) o navaja en el otro. Cuanto más tiempo pasen las cañas en acción de pesca mayores serán nuestras posibilidades de éxito.
Con chambel podemos pescar en rías de fondo arenoso, en playas de todo tipo o en zonas rocosas. Por su puesto en cada sitio variaremos el grosor y la largura de las gametas así como el tipo de anzuelo pero de eso hablaré otro día.
texto y fotos: Juan Urrutia













Jorge Omar Santo Scorpino dijo
Muy Buenos estos comentarios descriptivos de los aparejos en los cuales se aprecia nitidamente que entre los antiguos y modernos realmente no hay diferencia...solo que en los modernos les agregan algunas perlillas de colores llamativos como para darle mayor atractivo...nada mas !
Saludos !
Jorge Omar Santo Scorpino
ARGENTINA
13 Febrero 2010 | 01:09 AM