PESCAS SENCILLAS… y no por ello menos divertidas
La técnica de la que voy a hablaros hoy es válida para capturar una amplia variedad de peces pero voy a centrarme en la anguila.
La anguila es un pez serpentiforme, viscoso, escurridizo… y muy agradecido en la mesa si os atrevéis a probarlo. Aunque en este caso practicamos la pesca sin muerte a pesar de haber capturado ejemplares de buen porte.
Buscaremos lugares donde abunde la anguila y estemos algo elevados sobre el agua. Son ideales las rías a su paso por zonas urbanas pues suelen disponer de cómodas escaleras para bajar a nuestro puesto de pesca y con la marea alta podemos tener varios metros de agua justo bajo nuestros pies, condición indispensable para el éxito en este caso.
Nos haremos con una redecilla de las utilizadas para introducir pastillas de detergente para lavadora, —a poder ser sin usar— ataremos al cordel que la cierra un sedal del 0,60 de diez metros de longitud que irá enrollado en una plegadora de corcho o de lo que más rabia os de. Con este sencillo ingenio cebaremos justo bajo nuestro lugar de pesca sin que la corriente aleje el macizo. Tan sólo dejaremos caer la bolsa verticalmente y aseguraremos el “invento” a nuestra mochila o a cualquier lugar fiable.
Después descolgaremos el aparejo, recogiendo media vuelta de manivela una vez que toque fondo.
Nuestra particular arte de pesca constará, por este orden, de:
-Tres o cuatro plomos de perdigón de entre dos y cinco gramos (según la fuerza de la corriente) fijos a la línea madre.
-Un quitavueltas con llaverito que facilitará el frecuente cambio de gameta a que nos obligarán los dientes de la anguila y evitará molestos enredos.
-Un ramal de cincuenta centímetros a un metro de sedal del 0,22 al 0,25 al que irá empatado un anzuelo del ocho al tres. (Recomiendo el fluorocarbono en la gameta por su resistencia a la abrasión).
Mantendremos la caña en la mano y cierta tensión en el sedal, lo que por una parte nos ayudará a clavar al momento, haciendo la pesca dinámica y divertida, y por otra evitará que la anguila trague el anzuelo hasta el estómago haciendo posible que sobreviva si la vamos a devolver a su medio.
Todos conocéis los cebos clásicos para esta especie por lo que os hablaré de uno muy particular: El queso.
Sí, es cierto que os molestarán los mujoles, las carpas y si los hay hasta los sargos… ¿pero es realmente una molestia pescar peces fuertes y combativos? A mí me parece divertidísimo.
Usaremos queso rayado —el más barato y oloroso que encontréis- mezclado con pan, rayado también, en una proporción de cien gramos de queso por medio kilo de pan. Esta mezcla es aglutinante, es decir, se convierte en pelotas una vez le añadimos agua. Esto es ideal para introducirlo en nuestro cebador casero y que una vez en el agua se deshaga lentamente.
Para el anzuelo una simple masilla a base del mismo queso y pan de molde resistirá de fábula la corriente.
Podemos pescar anguilas todo el año, pero el otoño se muestra especialmente propicio para la captura de buenas piezas. Respecto al momento idóneo, aunque este pez es fundamentalmente nocturno, el queso las atrae de tal manera que podemos tener buenos resultados durante el día. Preferentemente al atardecer.
Podríamos utilizar infinidad de cañas y carretes de diversas longitudes, acciones, potencias y demás especificaciones técnicas. Por tanto que cada cual pesque con el equipo que le sea más cómodo. A continuación describiré el que personalmente me resulta más satisfactorio, con la intención de que sea entendido como una sugerencia, no como algo obligado para realizar esta pesca.
Nos moveremos en lugares reducidos en muchas ocasiones y no necesitamos alejar el cebo más de un par de metros, así que una caña de spinning de 2,70 a 3 metros será perfecta. Gracias a su ligereza además nos cansaremos muy poco si la jornada se alarga.
De diez a treinta gramos de paso de lance y acción de punta —esta última es importante para dominar bien al pez y evitar que se enroque— serán suficientes y nos harán disfrutar más la captura que cañas de mayor potencia.
EL CARRETE
Ligero y robusto. Un tamaño cuatro mil cargado con ciento cincuenta metros de hilo del 0,25 al 0,30 irá a las mil maravillas.
Respecto al freno, la anguila no es pez que de largas carreras, pero por si entra una carpa u otro pez de dura batalla, mejor que sea progresivo y fiable. Recuerdo que practicando esta técnica, hace ya bastantes años, una carpa de muy buen tamaño dejó inservible el freno trasero de un carrete de baja estofa tras una sola carrera. No hace falta gastar mucho, las gamas bajas de marcas como Okuma o Shimano son económicas y de toda confianza.
Buena pesca.
Fotos:Luis de la Rica y Juan Urrutia.
Texto:Juan Urrutia.











Jorge Omar Santo Scorpino dijo
Muy Bueno y Detallado el presente artículo !
Me aclara muchos temas que desconocia respecto a esta apasionada pesca de anguilas !
Gracias por publicarlo !
Jorge Omar Santo Scorpino
Avellaneda - pcia. de Buenos Aires
ARGENTINA
21 Noviembre 2009 | 06:15 PM