Categoría: SURFCASTING
16 Febrero 2010

No lo sabíamos, pero la noche nos tenía reservadas estupendas sorpresas.
En esta ocasión el equipo Mareas Vivas-Por Allí Resopla se desplazó hasta un pesquero que ninguno de sus integrantes había pisado jamás, lo cual siempre aumenta las posibilidades de regresar a casa sin haber tocado escama.
Texto y fotos: Juan Urrutia

Cada captura, como este bonito sargo que muestra Manolo, es fruto de mucho esfuerzo, en el pesquil y fuera de él...
La idea romántica del pescador playero que permanece inmóvil durante horas frente a su caña no es en absoluto acertada cuando hablamos del Cantábrico, que obliga al pescador a retirarse o avanzar con relativa rapidez en función de las mareas. En esta época de veloces subidas y bajadas del mar, lo dicho resulta aún más evidente. Además, cuando la morralla fuerza la pronta sustitución de los cebos, las idas y venidas del aficionado son constantes, cebando, lanzando y volviendo a cebar. Me gustaría ver en esta tesitura a todos aquellos que se atreven a decir que la pesca no es un deporte.
Cebos y aparejos

La presentación del cebo es la responsable de capturas como ésta...
Con arenícola y tubo, en especial con éste último, fueron realizadas todas las capturas de la jornada. Los aparejos, sencillos, que se enredan menos, con una única y larga gameta. El grosor de ésta es importante, pero no por el recelo que puedan mostrar los peces, y menos de noche, sino porque si utilizamos ramalillos excesivamente finos la corriente nos los devolverá convertidos en un lío inextricable. Pesca más una gameta del 0,35 que presente bien el cebo que una del 0,24 que a cada lance se transforme en un ovillo.
La pesca

Esta preciosa herrera dio a Joseba una magnífica pelea...

Un salmonete de ochocientos gramos es una estupenda captura.
Las herreras hicieron acto de presencia en poco tiempo, entrando la primera al tubo con que Joseba había cebado una de sus cañas. Era un animal precioso, de buen porte y majestuosa librea que, según palabras de su hábil captor, dio una pelea que le hizo pensar en un pez más grande. Una estupenda captura. La primera pieza de Manolo fue un sargo picudo, si no recuerdo mal. Después, ambos pescadores capturaron sargos y herreras que fueron devueltos al mar por ser de escasa talla. Yo clave un presunto sargo, presunto, pues antes de poder verlo escapó dejándome con dos palmos de narices, aunque hay quien sostiene que mi nariz ya medía dos palmos antes. Para que aquella pesca fuera típica de invierno, digna del frío que hacía, faltaba la aparición de unos rojos y bigotudos invitados: los salmonetes. No faltaron a la cita, salieron tres, capturados por Joseba. Dos eran de buena talla, el tercero, sobre los ochocientos gramos, una captura superior dentro de esta especie.
Caliente, caliente…
Finalizada la jornada y habiendo disfrutado de una pesca tan entretenida como tranquila, pues sólo las olas y una preciosa luna llena, nos acompañaban en el pesquil, emprendimos el viaje de regreso a casa, no sin antes recuperar la temperatura corporal perdida llevándonos al gaznate abundante caldo de gallina.
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31 Enero 2010

Mareas Vivas y Por Allí Resopla en contubernio, de izquierda a derecha, Manolo, Joseba y yo...
El equipo de Mareas Vivas y el de Por Allí Resopla se hermanan, en las siguientes líneas veréis el resultado. Tuve la fortuna de conocer a Joseba hace ya tiempo en un maratón de pesca, recientemente me presentó a su amigo Manolo, gran aficionado al surfcasting y una persona a cuyo lado da gusto echar unos cañazos.
Texto y fotos: Juan Urrutia
A menudo hablo de técnicas, señuelos y aparejos, en esta ocasión quiero resaltar la importancia de pescar en buena compañía. La pesca se disfruta mucho más cuando, entre cañazo y cañazo, se puede conversar, compartir experiencias y, por supuesto, la alegría de las capturas. Y es que la captura de uno satisface al otro, al menos ese es mi caso, tanto o más que si fuera propia.
La jornada

Joseba con la primera captura

Precioso y bravo animal
Llovía, y el frío vivificador estuvo siempre presente. Lejos de molestarme, me encanta este tiempo para pescar, en parte porque son menos los pescadores presentes en cualquier pesquil, en parte porque la mar muestra en estas fechas toda su fuerza y belleza, hasta el viento helador trae los aromas marinos con más intensidad. Se trata de motivos ajenos a la pesca, al menos en apariencia, pues creo que gran parte del disfrute de ésta se encuentra en el entorno, muchas veces salvaje, que nos rodea. Este talante es muy positivo, pues nos hace observadores, nos empuja a fijarnos en pequeñas cosas que son indicativas de otras que influyen en el comportamiento de los peces, y eso sí que nos interesa a todos. De éstas y otras muchas cosas charlamos antes, durante y después de la pesca. Tras montar las cañas, cebados los aparejos con tubo y americano, esperamos la ansiada picada, que llegó pronto a una de las cañas de Joseba, dando como resultado una bonita dorada cercana al kilo. El valiente espárido se enrocó y liberó el aparejo en varias ocasiones antes de ser orillada. Transmitimos nuestra alegría a través de las olas, el viento y la arena, pues no tardaron mucho en aparecer dos compañeros de afición para ver qué la motivaba. Con las fuerzas renovadas por unos bocadillos bajos en colesterol, craso error, el colesterol es necesario para combatir el frío, volvimos a lanzar nuestros aparejos. No tardó mucho en caer, de nuevo en la caña de Joseba, un pescador sobresaliente, la segunda y última dorada de la jornada. Era algo más grande que la primera y preciosa, como todas las doradas. Mientras nuestro afortunado compañero reponía el cebo, Manolo, pescador habitual y gran conocedor del lugar, siempre presto a la hora de echar una mano, me explicaba las características del fondo, que a no excesiva distancia ganaba profundidad bruscamente. Pescábamos, pues, en una zona de considerable calado. Al poco tiempo, recogimos nuestros pertrechos y nos dirigimos hacia el coche. Habíamos pasado unas horas verdaderamente entretenidas. La responsabilidad del éxito de la jornada no fue sólo de la mar, que nos regaló un par de bonitas doradas, con una de las cuales fui obsequiado (gracias Joseba), sino de una compañía de lujo en todos los sentidos.
Pescando sin caña

Una captura accidental...
Ya casi habíamos abandonado la playa cuando, en la misma orilla, Joseba vio algo que chapoteaba, una platija luchaba por escapar del aparejo que, presumiblemente no mucho antes, alguien perdió. Fue la tercera y última pieza de la noche. Tras realizar tan particular captura, emprendimos rumbo a nuestros respectivos hogares, dando por finalizada la jornada pero pensando ya en la próxima.
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30 Junio 2009

Mi compañero de pesca, Josu, viejo conocido de quienes frecuentáis esta página, y yo, nos propusimos afrontar nuestra primera competición. En los cuatro años que llevamos pescando juntos lo habíamos hablado en múltiples ocasiones, este año, por fin, llevamos a cabo nuestro proyecto. A título personal, aunque llevo dos décadas con la caña en la mano, me considero el más novato de los novatos en lo que a competir se refiere. Por ese motivo, la experiencia ha sido especialmente enriquecedora.
Texto: Juan Urrutia
Fotos: Josu Goicoechea y autor
Llegamos tarde, muy tarde, a causa de un contratiempo provocado por una carrera ciclista que retrasó a Josu mucho más de lo que sería deseable. Como era de esperar, nos tocó el último puesto. Lo que a priori parecía una desventaja, lo fue en cuanto al pesquil, se convirtió en todo lo contrario debido a que, el haber recibido el puesto 89, nos hizo vecinos de Joseba y Juan, a quienes me resultó imposible considerar competidores, sí compañeros, pues en todo momento se comportaron como tales. Prácticamente parecíamos miembros de un mismo equipo, pues la actitud de esta pareja fue siempre de sana camaradería, llegando incluso a echarnos una mano ante alguna dificultad que se nos presentó durante el concurso. Fue un auténtico placer pescar a su lado.

La primera captura: una chopa que picó a los diez minutos del primer lance y que fue devuelta a su medio pues era de talla inferior a la legal.
A las ocho en punto del día 27 de junio sonó la bocina y poco después calamos nuestros aparejos a poca distancia, recibiendo los cebos el irremediable ataque de la morralla. El escenario elegido para la competición fue la margen izquierda de la ría del Nervión a la altura del pueblo de Portugalete, no es un paraíso pero tampoco un desierto. Empleamos aparejos tipo chambel con tres gametas, dos flotantes, pero cambiamos de estrategia pues se revelaron extremadamente eficaces en la captura de pequeños espáridos que, en ocasiones por pocos centímetros, no puntuaban en la prueba por ser su talla inferior a la legal. Decidimos pasar al clásico aparejo de plomo corredizo y gameta única, además aumentamos la talla del anzuelo. Entre los diversos gusanos que empleamos como cebo, echamos en falta algún molusco, en particular la navaja, tan eficaz en esta zona con los sargos crecidos. Fue un error, de los muchos que cometimos a causa de nuestra inexperiencia en este tipo de pesca, del que tomamos nota y aprendemos, lo cual nos convierte en mejores pescadores y ya de por sí hace que merezca la pena participar en una competición.

Una de las simpáticas mojarritas que animaban la jornada, a pesar de no dar la talla, y que eran liberadas de inmediato.

Bien entrada la noche sólo las anguilas dieron la cara en nuestra zona, como ésta capturada por nuestros vecinos, aunque perdimos algunas piezas por culpa de las rocas sin llegar a saber lo que eran. Mientras, otros ya estaban sacando salmonetes y lubinas.
De madrugada, llegaron miembros de la Federación con cantidades ingentes de chocolate caliente y galletas, un detalle muy de agradecer durante tan prolongada jornada. Las horas pasaban entre charlas, lances, reponer aparejos y no pocos enroques. Nuestro vecino, Joseba, cogió una anguila preciosa que, ya que no puntuaba, fue devuelta al agua con total garantía de supervivencia pues vino clavada de la boca, algo poco frecuente en un pez que engulle el cebo con rapidez. A ello contribuyó, sin duda, el generoso tamaño de un anzuelo destinado a la lubina.

Inmunes al desaliento, lo seguimos intentando al amanecer.

Nuestro vecino, Juan, pendiente de los puntales al paso del tremendo navío.

Joseba preparando exquisitos bocados para las lobas.

En el momento de tomar esta foto apenas quedaba ya una hora para el fin de la competición.

Hermosa, y por desgracia no puntuable, anguila capturada por Josu casi al fin de la prueba.
Amaneció, la noche había pasado en un suspiro, aún nos quedaban unas pocas horas y, a pesar de haber casi doscientas cañas, era tan poco el pescado conseguido y tan escasas las piezas dignas de mención, que cualquier captura podía inclinar la balanza. Faltando poco para acabar la prueba veo mi línea apuntando en contra de donde había lanzado, clavo y, sí, algo de cierto peso se debatía al otro lado del hilo. Por desgracia no tuve suficientes reflejos y la pieza se enrocó sin remedio. Ignoro lo que pudiera ser, sólo puedo decir que no tiraba como un sargo. Nuestro vecino, Juan, logro un doblete de anguila y lubina, escapando ésta última ya en superficie y, para finalizar, Josu sacó una anguila que sería la última pieza que veríamos antes de que una sonora bocina anunciase el fin del evento, lo cual sucedió a las 11 en punto del domingo tras quince magníficas horas de pesca.

¡Desastre! La caña de mi compañero sufrió un desafortunado percance.

Las dos piezas de mayor talla: una lubina y una dorada de algo menos de dos kilos cada una.

Todas las capturas, la mayor parte hechas en el sector uno, más cercano a la desembocadura.

Entrega de premios y sorteo: alguno perdió la caña que le había tocado por marcharse antes de tiempo.
El último lance que hiciéramos lo marcó la fatalidad, mi compañero trabó su anzuelo en un banco del paseo y, en el momento de realizar un enérgico lanzamiento, el carbono de su puntera se quebró sonoramente. Luego acudimos al reparto de galardones, donde otros viejos conocidos de esta página, el equipo de Top Pesca, obtuvieron un notable segundo puesto en un torneo marcado por la escasez de pescado. La primera pareja clasificada se llevó la nada desdeñable cifra de 2000 euros, además de sendos trofeos. Por último se sorteó numeroso material de pesca: estupendas cañas y carretes. Como conclusión, diré que premios y sorteos son secundarios, al menos desde mi punto de vista, pues la experiencia fue extraordinariamente grata a nivel personal y de disfrute de la pesca. Si nada lo impide, el año que viene volveremos.
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21 Octubre 2007

La joven promesa del surfcasting español Sandra de la Fuente acaba de ganar este sábado día veinte de octubre el campeonato del mundo de pesca desde playa en modalidad individual y categoría femenina. Se hizo con el más alto galardón existente en la pesca deportiva en la ciudad brasileña de Vitoria, representando a la selección española, donde venció a durísimas rivales de varias nacionalidades.
Poco imaginaría Sandra de la fuente cuando a los seis años comenzó en el mundo de la pesca de la mano de sus amigos de la infancia que terminaría siendo campeona del mundo de surfcasting. Comenzó en la competición en el 2004 contando con veintiséis años y no ha parado de cosechar éxitos desde entonces en todo el territorio nacional. Sin embargo ha sido en aguas desconocidas, pobladas de especies muy distintas a las nuestras, donde esta joven coruñesa ha demostrado su valía y capacidad para adaptarse a las dificultades propias de varear en pesqueros con los que no se está familiarizado, al colocarse en el primer puesto en aguas brasileñas.


Desafortunadamente, el surfcasting, aún en alta competición, no aporta las cifras millonarias que el fútbol o la formula uno —curiosa coincidencia que se halle Fernando Alonso ahora por esos lares y, aunque no se le dio tan bien como a nuestra campeona, quedó en un meritorio 3º puesto— por lo cual Sandra se ha de ganar los garbanzos ejerciendo su profesión como Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria en la ciudad de Lugo. Además, junto con su marido, regenta en la ciudad de A Coruña la tienda de pesca especializada en cebos: “A Casa do Cebo”. 
Más meritoria, si cabe, es su trayectoria dentro de este deporte pues, como se ve, la joven gallega ha de repartirse entre múltiples actividades que, a buen seguro, no le permitirán entrenar todo lo que quisiera. A pesar de las dificultades logró imponerse ante treinta y ocho rivales procedentes de Croacia, Inglaterra, Brasil, Holanda, Alemania, Italia y Portugal. Durísimosoponentes con mucha experiencia a sus espaldas y poseedores de un gran prestigio a nivel internacional. Desde esta página nos quitamos el sombrero para decir: ¡enhorabuena Sandra!
Por: Juan Urrutia
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5 Octubre 2007

Urtzi posa orgulloso con sus trofeos.
Urtzi Ekaitz Álvarez es el primer vasco en ganar el campeonato del mundo de pesca desde playa, pero eso no es lo más llamativo, sino que el joven, que se impuso a treinta rivales en los arenales de Labenne (Francia), cuenta con tan sólo catorce años. Este chaval es ya un veterano en esto de varear pues lleva seis años caña en ristre sin parar de llevar peces a tierra. Su hermano mayor, Javier, que rige el bilbaíno comercio del ramo TOP PESCA y que tantas veces ha colaborado con esta página permitiéndome fotografiar cebos, artificiales y cuanto ha sido necesario, hablaba de él con el orgullo de quien con seguridad ha tenido algo que ver en el aprendizaje de su hermano que, por otra parte, tiene un gran futuro en el ámbito de la competición.
servido por poralliresopla
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23 Mayo 2007
20 Noviembre 2006
Los aparejos que utilizaba hace veinte años, cuando comencé mis andanzas en esto de la pesca, no se diferencian demasiado de los modernos en su estructura básica. Sin embargo podemos apreciar en ellos mejoras que los hacen más efectivos y funcionales. De eso va el artículo de hoy, vamos a comparar el antes y el después de dos de las artes de pesca más comunes en nuestras costas: el paternóster o chambel y el aparejo de plomo corredizo.
APAREJO DE PLOMO CORREDIZO (antiguo y actual)

Cuántas doradas habrá llevado a tierra
Su practicidad y eficacia está fuera de toda duda.
Podemos ver que éste aparejo, tan sencillo como efectivo, lleva a modo de tope un pequeño plomo de perdigón. Esto deterioraba la línea pudiendo causar roturas en caso de tensión extrema y además siempre terminaba corriendo por la línea hasta rozar contra el nudo peligrosamente. Hoy ha sido sustituido por una simple perlita de plástico con ventajas evidentes:
La perlita seguida de un tope de silicona no deteriora ni la línea ni el nudo y si el sedal rozase con alguna roca, por encima del plomo, sin llegar a romperse pero obligando a su sustitución, bastaría con cortar el nudo del quitavueltas, hacer pasar el hilo a través del aparejo hasta llegar a la zona en buen estado, cortar, anudar otra vez el emerillón y a pescar sin necesidad de deshacer todo el aparejo.
Por otra parte están las ventajas derivadas de la mejora de los modernos materiales. Esos anzuelos nikelados de alambre grueso y los de acero inoxidable han sido sustituidos por los de carbono, ligeros, más finos a igual resistencia, afilados hasta dar miedo, y económicos porque tras la jornada pueden, previa ducha de agua dulce y sustitución del hilo al que van empatados, volver a sacar buenas piezas en futuros y gloriosos días penetrando sin problemas en la dura boca del sargo, por ejemplo.
Por último queda hablar de la utilidad de éste aparejo. Es el ideal para peces recelosos como la dorada o la lubina que ante la más leve tensión pueden desconfiar y huir despavoridas.
PATERNOSTER (antiguo y actual)

Ofrecía más resistencia al aire durante el lance y era menos versatil. A pesar de ello mucho pescadores lo siguen usando con buenos resultados.

Sin los problemas del anterior y con muchas ventajas merece la pena dedicar unos minutos a su manufactura durante esos días en que el mal tiempo nos impide ir a pescar.
Es el paternóster o chambel uno de los aparejos más versátiles y a la vez uno de los que mayor número de mejoras e innovaciones ha experimentado.
Los viejos emerillones triples han dejado paso a perlitas perforadas, nudos tope y otros inventos algo más complejos de montar pero que se enredan infinitamente menos y presentan el cebo de manera muy natural gracias precisamente a lo bien que giran y dirigen el cebo a donde quiera llevarlo la corriente sin los líos propios de los viejos quitavueltas. Se terminó también amarrar directamente el plomo a la línea, las grapas posibilitan que podamos cambiar de lastre rápidamente en función de las condiciones y fuerza de la marea. Otro beneficio es el de poder cambiar el aparejo entero con gran rapidez por otro ya cebado y seguir pescando mientras enfilamos un par de raciones de “coco” (arenícola) o navaja en el otro. Cuanto más tiempo pasen las cañas en acción de pesca mayores serán nuestras posibilidades de éxito.
Con chambel podemos pescar en rías de fondo arenoso, en playas de todo tipo o en zonas rocosas. Por su puesto en cada sitio variaremos el grosor y la largura de las gametas así como el tipo de anzuelo pero de eso hablaré otro día.
texto y fotos: Juan Urrutia
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1 Noviembre 2006
Por Juan Urrutia.
A muchos de vosotros esto os resultará tan conocido que ni le prestaréis atención. Sin embargo para quien empieza puede ser muy útil. Recuerdo que, teniendo yo dieciséis años, un veterano pescador me dijo que si quería lanzar más lejos debía de poner un hilo de menor calibre en el carrete. Y se quedó tan pancho. Me recomendó cambiar mi 0,40 por un 0,30 sin explicarme previamente lo que era un puente de línea. El resultado fue que al lanzar "rompí" y abollé el techo de un Mercedes que estaba estacionado en las cercanías. Las consecuencias podían haber sido peores, pero no pasaron de un monumental enfado por parte del propietario del coche y un susto que tardé mucho en olvidar. Así que cuando deis consejos a los novatos, que a todos nos gusta dar lecciones de pesca, mucho ojo, recordad que muchas cosas que nosotros damos por sentado a ellos les son totalmente desconocidas.
PUENTE DE LÍNEA
No es más que un tramo de monofilamento de unos quince metros, normalmente cónico, que se ata a la línea madre -de diámetro muy inferior para alargar el lance- y que podemos adquirir en cualquier comercio del ramo en bobinas que traen varias unidades.
Hasta hace relativamente pocos años casi nadie los usaba y quienes lo hacían los confeccionaban de forma artesanal uniendo varios tramos de sedal de distintos calibres. El problema era que los nudos restaban metros al lance pues rozaban con las anillas y además hacían el aparejo más frágil. La solución vino con los ya nombrados puentes cónicos.

En la foto vemos una bobina de puentes cónicos cuyo extremo más estrecho es de un 0,23, al que irá anudado la línea madre, siempre de diámetro similar. El de mayor grosor es de un 0,57 para soportar la tensión del más brutal de los lances.

Sólo tenemos que tirar de esta pestaña roja, atar el extremo a la línea y cargar el puente en el carrete.
En las siguientes fotos de(www.fondear.org)veremos un interesante y sencillo nudo muy útil para estos menesteres, el de cirujano. Un truquillo: añadir una gota de cianocrilato (Loctite).



Desde luego la distancia a la que podremos colocar nuetros cebos aumentará considerablemente si usamos este sencillo invento. Sólo lo desaconsejo en playas con excesivas rocas y obstáculos donde una y otra vez quedarán trabados nuestros puentes. En estos casos un 0,35 de máxima calidad y evitar el lance de péndulo -para no romper- será lo más apropiado.

Aunque la foto no es muy buena se puede apreciar en la bobina un 0,25 -en gris- y el puente cónico transparente.
servido por poralliresopla
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