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La Coctelera

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Categoría: CIPRÍNIDOS

4 Julio 2008

Ciprínidos en aguas salobres

Carpas nocturnas

El silencio de la noche convierte esta bulliciosa zona urbana en un agradable pesquil.

Texto: Juan Urrutia

Fotos: Vanesa Romero y autor

Rara vez tenemos la oportunidad de practicar la pesca nocturna en nuestras aguas continentales. El motivo: la ley lo prohíbe. Sin embargo, en el mar está permitida. Es en la frontera entre el agua salada y la dulce donde vamos a practicar una pesca tan divertida como emocionante. La de la carpa.

Cuando lo que buscamos son carpas, una lisa chapoteando, espantando la pesca al debatirse en el otro extremo del sedal, será más que molesta, un incordio.

Algunos peces no toleran grandes variaciones de salinidad véase el barbo; pero otros, como la lubina, la lisa o nuestra protagonista, sí. La carpa puede pescarse en los tramos bajos de los cursos fluviales incluso donde abandonan su calidad de ríos para ir a llamarse rías. He pescado carpas durante la marea baja, subiendo o en plena pleamar haciendo compañía a anguilas, lubinas y sargos. Por tanto, concluimos que el ciprínido tolera un considerable nivel de salinidad en el agua.

Cebos, momentos y técnicas

En estos escenarios tentar a las carpas con quisquillas no será descabellado y, además, puede que nos sorprenda alguna lubina o un buen sargo.

Podemos pescarlas a fondo, con veleta o, ideal para estas aguas corrientes, a tiento. Aparejos tradicionales que muchas veces han salido en estas páginas. La variación más importante la veremos en los cebos. La carpa es un animal oportunista que se alimenta de aquello de lo que dispone en cada lugar y aquí serán pequeños crustáceos como la quisquilla junto con los gusanos arenícolas su principal fuente de proteínas. También podemos tentarlas con cebos tradicionales como pan, queso y diversas masillas.

Respecto al momento más adecuado, el anochecer es un período de gran actividad pero podremos disfrutar de las carpas durante toda la noche siempre que cebemos la zona. Al tratarse de aguas corrientes recurriremos a una red de malla muy fina que llenaremos de macizo (cebado) y dejaremos a la profundidad deseada sujetándola a algún lugar seguro con una cuerda.

Al fin, la ansiada picada

La pelea de estos peces siempre es enconada, hasta en los últimos momentos sacan fuerzas de flaqueza pudiendo dar al traste con la captura si nos confiamos.

Vemos al valiente ciprínido ya ensalabrado.

Es importante un cuidadoso desanzuelado, usaremos para ello unos alicates de punta fina y larga.

.

Preciosa común, pesará algo más de kilo y medio, no es grande pero fue divertida de pescar por su bravura.

Tras una breve sesión fotográfica, vuelve al agua...

La primera de la noche era grande, le calculo cerca de cuatro kilos. Comenzó su huida hacia el fondo, sacando bastantes metros de hilo del carrete, pero, todavía con mucha fuerza, emprendió una segunda carrera hacia los pilares del muelle que resultó fatal para el bajo. Escapó, unas veces se gana y otras se pierde. El equipo era ligero, mayor disfrute pero también más dificultad para llevar a buen término la captura. Afortunadamente la carpa se alejó con rapidez y no alertó al cardumen. Pude, de esta forma, realizar una segunda intentona y la picada no se hizo esperar. Era claramente más pequeña que la anterior pero muy nerviosa. Las primeras carreras fueron hacia el fondo, luego se quedó quieta, recorriendo cortos trechos a izquierda y derecha, como si pensase a dónde huir, de repente se decidió y aceleró súbitamente hacia los mismos pilares que dieron la libertad a su compañera. Forcé el equipo, cerré algo más el freno y, finalmente, conseguí alejarla de la cortante piedra para culminar con éxito la captura de una carpa modesta pero brava. Cabe decir que estas carpas de aguas corrientes poseen una musculatura firme y entrenada que les proporciona más potencia y velocidad que a sus hermanas de pantano. Aunque podíamos habernos quedado más tiempo y, con ello, haberos mostrado más capturas, nos dimos por satisfechos con ésta. Al día siguiente había que madrugar y mi compañera, en la pesca y en la vida, estaba, lógicamente, cansada tras una dura jornada de trabajo. Otra vez será, en otra ocasión mostraremos, para disfrute de todos los amantes de los ciprínidos, algunas de las preciosas y luchadoras royales que habitan estas aguas.

En esta fotografía se aprecia la recia musculatura propia de un pez de aguas corrientes, la panza no es blanda, como en el caso de las carpas que viven en aguas paradas.

Como veis se trata de una pesca sencilla, la diferencia con otras está en que pescaremos de noche, disfrutando de una tranquilidad desconocida para el pescador diurno. Además, como casi nadie pesca carpas durante el crepúsculo, los peces se confían muchísimo más.

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29 Abril 2008

PESCA FONDAL (El barbo)

BARBOS PRIMAVERALES

Rollizos barbos del río Nela

No sólo de trucha vive el hombre, multitud de aficionados de toda nuestra geografía ponen su ilusión y esperanza en un ciprínido excepcionalmente deportivo: el barbo. Hoy hablaré de su pesca con aparejos fondales que, por su sencillez y efectividad, atrae a buena parte de los adictos a este majestuoso animal.

Texto y fotos: Juan Urrutia


Dónde encontrarlos

Excepcional paraje burgalés para la pesca del barbo

Si sabemos de la presencia de barbos en un río pero no lo conocemos bien, tendremos que buscar zonas donde varias corrientes se unan formando pequeñas cascadas alternadas con remansos. Es bajo estas cascadas dónde come el barbo todo aquello que le regala la corriente. Como lanzar allí nuestros aparejos resultará complicado, lo haremos algo más abajo, no mucho, donde el agua esté más calma. Por allí se darán paseos regularmente nuestros protagonistas.



A fondo
Pescando barbos a tiento, la forma más tradicional de hacerlo, pero hay muchas otras tan apasionantes como ésta.

La pesca tradicional del barbo, la que han practicado tantas generaciones de pescadores, es bien sencilla, en realidad idéntica a la de la trucha a cebo y tan apasionante como ésta. Sin embargo, hoy quiero hablaros de una modalidad también muy practicada y francamente aconsejable por su eficacia y por lo que nos aportará en forma de calma y relax, que de eso nos falta a todos, junto a la orilla del río. Me refiero a la clásica pesca fondal.



El aparejo

Sencillos pero eficaces

Hemos de adecuar aquí los montajes a la forma de comer del barbo, rápida, fugaz, como un relámpago. Dejaremos los aparejos corredizos para peces más calmados y pescaremos con paternóster o plomo de corrido semi-fijo. De esta forma el pez prácticamente se clavará sólo al llevarse el cebo a gran velocidad. Cametas cortas, no más de 40 centímetros, tal vez 50, y anzuelos del 2 afianzarán las capturas. No penséis que exagero con la numeración del anzuelo, el barbo tiene buenas tragaderas.


El cebo

La lombriz no tiene rival en primavera (Foto: Carlos Barberà Sánchez)


La boca y los barbillones del barbo, cubiertos de papilas gustativas, detectan el alimento incluso en aguas turbias sólo con rozarlo.

Primavera, caudales altos, lluvias frecuentes y lombrices arrastradas por los torrentes hacia su fatal destino, la barriga de un barbo. Por eso, en esta época, aunque podemos probar el maíz, queso y otros cebos típicos para el ciprínido, la lombriz de tierra resultará ser un cebo estrella. Además es el único que nos permitirá la ley en muchos ríos por considerarse aguas trucheras. Aunque podemos conseguirlas baratas nada como las recolectadas en la zona, los peces notan la diferencia.



Caña y carrete

Un equipo tradicional y robusto será nuestra elección para esta modalidad.

Dependiendo de nuestro escenario de pesca el equipo ideal podrá variar en muchos aspectos, por eso sólo daré unas nociones generales, cada pescador sabrá si los barbos de su zona requieren cañas más o menos potentes etc.

La caña

El barbo es un pez que tiene una arrancada tremenda, la primera carrera resulta espectacular a pocos kilos que pese el animal, sin embargo, se cansa pronto y solamente los mayores ejemplares nos darán una lucha prolongada. Precisamente por esto nuestra caña ha de ser capaz de dominar al pez y, al tiempo, absorber los embates de tan duro rival. Una acción media, media punta, nos prestará buen servicio siempre que no sea demasiado blanda. El peso de lance rondará los 15-40, barbos pequeños-medianos, o los 40-80, buenos ejemplares y zonas de corriente. La longitud media de estas cañas de pesca a fondo tradicional ronda los tres metros, algo más si precisamos lanzar mucho.

El carrete

Robusto, nuestro carrete tiene que ser robusto y con un freno a toda prueba, a poder ser delantero. Aparte de esto una velocidad de recogida rondando las cuatro vueltas y media de pick up por una de manivela nos dará una buena relación entre capacidad de tracción y velocidad. La línea madre rondará el 0,25 o 0,30 y con que nuestro carrete albergue 150 metros de ésta nos sobra, ningún barbo fluvial va a sacarnos 100 metros de hilo del carrete.



Para terminar

Las horas disfrutando junto a nuestro río favorito no tienen precio.

Como veis es esta una pesca sencilla y relajada, hasta que pica el barbo, claro, entonces la emoción nos hace descargar adrenalina a raudales y regresar a casa completamente relajados. Esto último, y creo que cualquier cardiólogo estará de acuerdo conmigo, previene todo tipo de enfermedades coronarias, salvo el mal de amores, claro está.

Tags: pesca, lombriz, barbo

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1 Noviembre 2007

CARPAS OTOÑALES

Con la llegada de los primeros fríos la mayoría de los pescadores de ciprínidos opta por guardar los aparejos. Craso error, pues durante el mes de octubre hasta principios de noviembre e incluso este mes entero en las zonas más cálidas de la península, podremos hacernos aún con unas cuantas capturas.

Las grandes masas de agua tardan bastante en

enfriarse, manteniendo más tiempo activos a los

peces que en ellas viven.

La carpa se alimenta con frenesí durante el otoño para acumular buenas reservas de grasa que le permitan sobrellevar el duro invierno. Esto nos indica dos cosas fundamentales: la primera es que el ciprínido perderá gran parte de su habitual recelo y la segunda hace referencia al cebo, que debe ser lo más sustancioso posible. Así, cebos tradicionales como el pan y la patata cocida –ricos en hidratos de carbono que, dentro del organismo, se transforman en grasa- serán muy adecuados, pero también masillas que contengan queso, carne picada, comida para gatos y similares.

Pan, comida para gatos, mortadela, queso... No,

no es la lista de la compra, son cebos ideales para
el otoño.

Momento exacto de una cebada, la pesca a flote

no es descabellada al mediodía.

Las técnicas a utilizar variarán en función del lugar, la hora y la temperatura del agua. Nos olvidaremos de los madrugones y pescaremos durante las horas centrales del día, pudiendo utilizar tanto la pesca a fondo como el flotador corredizo —para posar el cebo cerca del lecho del río o pantano— e incluso la pesca a flote, ayudados del siempre socorrido buldó, si las carpas están por la labor de alimentarse en superficie.

Hermosa carpa otoñal cercana a los cuatro kilos que sucumbió al maíz dulce anzuelado en un aparejo de flotador.

Aunque todavía podremos hacer buenas pescatas, lo habitual será realizar menos capturas que en verano pero, muchas veces, de mayor tamaño. En definitiva, nos hallamos en una época bastante buena para salir a por carpas, siendo nuestra última oportunidad del año para disfrutar de la emocionante lucha de la reina del pantano, ya que, llegado el invierno, sólo nos quedará de ella el recuerdo de las carreras sin freno, nuestras cañas dobladas al límite y el entusiasmo propio de unas jornadas inolvidables.


Texto y fotografías: Juan Urrutia

Tags: carpa

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2 Mayo 2007

MÁS SOBRE LA PESCA DE LA CARPA


Técnica tradicional pero no por ello menos apasionante.

Las capturas no suelen ser muy grandes pero

sí abundantes y con un equipo ligero la emoción

está asegurada.

Cuando hablamos de pescar carpas hablamos de emoción, temblor de piernas y brazos cansados, pero ante todo, si el día se da bien, de volver a casa con una persistente e involuntaria sonrisa de satisfacción.

Se pueden pescar estos belicosos ciprínidos de infinidad de formas. A fondo, con flotador, a pulso, tiento y todas las variantes modernas de las citadas técnicas. Sin embargo hoy trataremos una que, por el hecho de poder ver el momento justo de la picada, es extremadamente apasionante. Me refiero, claro está, a la pesca a flote.

EL ESCENARIO

Si pescamos cerca de las desembocaduras, la carpa se encuentra muy a gusto en aguas salobres, será frecuente que capturemos lisas. Cuando superan el kilo son divertidas pero si buscamos emociones fuertes y sólo entran “sardinillas”...

Sólo pediremos que haya carpas, que la corriente no sea demasiado fuerte, y cierta profundidad pues en aguas muy someras, aunque no es imposible, esta técnica se complica bastante al asustarse los peces con mucha facilidad tanto ante el impacto del aparejo contra el agua como por nuestra presencia.

LA TÉCNICA Y EL APAREJO

En las numeraciones 1 y 2 éste será nuestro aliado para mantener a flote pero, sobre todo, para lanzar con comodidad y a cierta distancia.


Como casi todas las cosas que funcionan bien, técnica y aparejo son muy sencillos. Se puede pescar a flote de muchas formas pero la que propongo creo que es la que más posibilidades de éxito nos ofrece. Se trata de atar a la línea madre, que oscilará entre un 0,20 y un 0,25, un buldó de los utilizados para la pesca a mosca ahogada. En la anilla que quede libre irá un ramalillo de un metro de longitud más o menos y un diámetro de entre 0,18 y 0,22, a no ser que busquemos grandes peces, cosa poco frecuente en esta pesca que suele deparar piezas medianas. El anzuelo ha de ser ligero y fuerte, esto nos obliga a usar carbono, y, para evitar rechazos del pez, un bajo de fluorocarbono nos vendrá de maravilla. Respecto al número del anzuelo podrá oscilar entre el ocho y el cinco. No existe peligro de que la carpa trague profundamente pues clavaremos nada más verla engullir el cebo.

Como decía antes la técnica es sencilla, una vez localizadas las carpas, se lanza el aparejo a cierta distancia de ellas para evitar asustarlas y, recogiendo muy despacio, se acerca el cebo hasta que esté a un par de metros del cardumen. El olfato del voraz ciprínido hará el resto. También podemos pescar “al agua”, es decir, sin un objetivo concreto, especialmente en ríos, dejando derivar el aparejo de la forma más natural posible.

Uno de los alicientes de esta pesca es que podemos realizarla de forma itinerante, recorriendo con sigilo el pantano o río en busca de saltos, burbujas y otros signos de actividad carpífera, casi como si pescásemos a lance ligero. Si, por contra, pescamos de forma estática deberemos cebar el pesquil con el mismo cebo que ensartemos en el anzuelo.

Os habréis dado cuenta de que no he mencionado para nada un cebo concreto. Lo he hecho a propósito porque quiero contaros un truquillo que creo merece una atención especial.

EL CEBO

El cebo, presentado como explico más abajo, puede “levantar” peces de las profundidades que, normalmente, están menos alerta que aquellos que se hallan en superficie pues no han visto ni oído nuestros lances.

Alguno se reirá de este truquillo, sobre todo los veteranos, pero quien esté aprendiendo lo agradecerá. El cebo a utilizar, tanto por su eficacia como por su flotabilidad, será el pan. Sí, es un cebo de toda la vida, pero vamos a aliñarlo un poco. Cortaremos el pan en daditos de un centímetro de lado, tantos como nos hagan falta para el anzuelo y, si pescamos quietos, el cebado. Después los introduciremos en una bolsa grande para congelados junto con una mezcla de pan rayado y queso, valga la redundancia, también rayado. Luego cerraremos la bolsa herméticamente dejándola en un lugar fresco y seco. Esto lo haremos el día anterior a la pesca consiguiendo dos efectos muy interesantes: por una parte proporcionaremos un sabor y aroma muy apetecibles al pan y por otra las partículas de pan y queso, al desprenderse del dadito y hundirse, guiaran a la carpa hasta nuestro cebo pudiendo atraerla desde profundidades considerables.

Por último sólo queda decir que el anzuelo ha de atravesar la corteza y quedar con la punta fuera para resistir bien los lances y clavar correctamente. No temáis, la corteza no supondrá obstáculo alguno para que la carpa entre al engaño. De hecho dispone de unos huesos faríngeos, en el último arco branquial, capaces de triturar alimentos de gran dureza.

EL EQUIPO

Sí, se os quedará esta cara de tonto en cuanto la pieza supere los dos kilos.

El equipo dependerá mucho de cómo realicemos la pesca y si nos movemos con él o no. En el primer caso será ligero. La caña no medirá más de tres metros y 10-30 gramos de peso de lance unidos a cierta rigidez nos servirán para pelear con éxito cualquier captura. Respecto al carrete: buen freno delantero, 150 metros de capacidad del sedal que utilicemos y entre 4,5-1 y 5-1 de ratio cumplirán sobradamente. En caso de realizar una pesca estática lo único que variará respecto a lo anterior será que podremos utilizar una caña algo más larga si el pesquil lo requiere.

EL MOMENTO

Todos los peces que ilustran este reportaje fueron devueltos al agua en perfectas condiciones.

Tras el invierno la carpa comienza su actividad reproductiva en cuanto el agua alcanza los dieciséis grados de temperatura. No será esta fecha adecuada para su pesca, tanto por ética como por las escasas capturas que nos depararán las primeras semanas primaverales a causa de que las carpas tienen cosas más importantes en que pensar que en fijarse en los cebos que les presentemos. Por lo demás podremos practicar esta técnica durante toda la temporada, poniendo especial empeño en los amaneceres de verano, durante los cuales la carpa se alimenta en superficie con mucha frecuencia y avidez.

Saludos y buena pesca.

Fotos: Julen Urrutia

Texto: Juan Urrutia

Tags: carpa

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27 Enero 2007

BARBOS CON VELETA

Existen infinidad de maneras de pescar barbos: a fondo, a mosca, con aparejo de tiento e incluso haciendo uso de señuelos artificiales en caso de los comizos y, en lugares muy concretos donde abunda la minitalla y los barbos tienen una talla media muy alta, también podremos capturar así algún común. Pero si hay una modalidad apasionante y tradicional para capturar a éste bravo ciprínido endémico de la Península Ibérica, esa es la pesca con veleta o flotador en corrientes.

DÓNDE ESTÁN LOS GRANDES

Casi todos los ríos donde el barbo está presente cuentan con buenos ejemplares. Lo complicado es encontrarlos. Los barbitos juveniles de no más de doscientos gramos se encuentran por todas partes pero si queremos disfrutar de emociones no aptas para corazones delicados lógicamente buscaremos piezas que, por lo menos, superen el kilo. Dado que el protagonista del presente reportaje tiene buenas tragaderas desde joven y la técnica en cuestión no es demasiado selectiva resulta fundamental que en la zona haya ejemplares de cierta talla. Afortunadamente juega a nuestro favor el hecho de que nuestro objetivo se mueve en grupos de ejemplares de más o menos el mismo tamaño facilitándonos la tarea de capturar varios peces de buena medida en un mismo tramo del río. Ojo, si nos dejamos ver, aunque aparentemente no se asusten y sigan comiendo con normalidad, lo más probable es que nos desesperemos viendo como hermosos barbos nadan cerca de nuestro cebo sin hacerle caso. Lo dicho, sigilo, movimientos poco aparatosos y ropa discreta de colores que se confundan con el entorno.


Precioso barbo burgalés pescado en primavera con el río crecido que es cuando arrastra lombrices y otros invertebrados siendo época muy propicia para esta técnica.

Aunque es cierto que hasta conocer bien el río no daremos con esos lugares que pronto se convertirán en “nuestros santuarios secretos” por el tamaño y abundancia de las piezas que albergan, si seguimos unas sencillas pautas tendremos más posibilidades de éxito. Buscaremos zonas de cierta profundidad y bastante corriente donde el agua forme remolinos –allá donde confluyan dos corrientes debemos probar sin dudarlo- y arrastre buena cantidad de alimento. Es importante que en el lugar abunden rocas, a veces no visibles pero que se intuyen por la forma que toma el agua al pasar por ellas, de tamaño y características adecuadas para que puedan servir de escondrijo a nuestro desconfiado amigo. Por supuesto, en el fondo de las grandes y profundas pozas pueden esconderse animales de esos que te hacen temblar las piernas con sólo verlos.

EL EQUIPO

El equipo es sencillo y económico. No requeriremos de mucho más que una caña, mejor telescópica para llevar el aparejo montado y por su facilidad para plegarla sin desmontarlo en caso de querer trasladarnos a otra zona de pesca, de entre 2’70 y 4 m, la menor para ríos pequeños y viceversa.


Un equipo perfectamente válido para la pesca con veleta donde se une una caña de las de toda la vida a un carrete moderno con un buen freno y bastante ligero. La puntera de fibra maciza, aún en la era del carbono, no tiene rival ante grandes piezas. Eso sí, las cañas modernas fabricadas en fibra de vidrio raramente traen punteras de calidad.

La caña ideal tendrá entre 10-30 y 15-40 gramos de peso de lance, aquí valoraremos la talla media de los barbos, y será de acción media o media punta. Es decir, lo suficientemente rígida para dominar bien al pez pero que tenga cierta elasticidad que absorba los últimos tirones cuando ya lo tengamos cerca. Respecto al carrete, mejor si es rápido 5-1 de ratio aproximadamente, con capacidad para 150 metros de monofilamento del 0´30 y un freno muy progresivo. Si además es ligerito, mejor, podemos pasar muchas horas caña en mano.

EL APAREJO


La sencillez a menudo va unida a la eficacia.


Todo en el equipo ha de ser robusto y los anzuelos no iban a ser una excepción. Sí, estos están pensados para la dorada pero son estupendos para nuestros fines por su resistencia. Un buen barbo puede enderezar un anzuelo endeble y dejarnos con dos palmos de narices.

Utilizaremos un sencillo aparejo de flotador fijo. En la mayoría de las ocasiones, es raro que pesquemos en lugares más profundos que nuestra caña y lo habitual es que no superen el metro y medio o los dos metros de profundidad.
La gameta tendrá un grosor aproximado de 0,25 centésimas. El fluorocarbono va muy bien pues, a parte de ser muy discreto bajo el agua, su resistencia a la abrasión nos vendrá fenomenal cuando el barbo en su potente lucha roce el bajo contra los cantos del fondo.


Bien visibles en la corriente. Fundamental para clavar al momento de producirse la picada y no perder la pieza

Resultará imprescindible para ver bien la picada que las veletas o flotadores vayan provistas de una antena fácilmente localizable en la corriente por su longitud y color. El gramaje de éstas variará en función de la fuerza del agua estando los más adecuados entre cinco y diez gramos.

LA TÉCNICA

Aquí está el meollo de la cuestión. Lanzamos el aparejo, cebado con lombriz, río arriba, tensamos el hilo ligeramente, observamos con atención como baja y de repente ¡zas! La veleta se sumerge con brusquedad y nuestra caña se flexiona peligrosamente, el carrete comienza a cantar... sí, es un barbo de casi dos kilos. Nos regala una primera carrera absolutamente frenética que nos deja temblando. Si conseguimos controlar los primeros embates el trabajo está hecho, casi es seguro que nos haremos con él. Luego lo reanimamos, al agua y a por el siguiente. Es esta una pesca divertida, dinámica y emocionante. Si la probáis una vez os engancharéis para siempre.
Con el barbo el captura y suelta es una obligación porque es uno de los pocos endemismos ibéricos que aún son bastante abundantes en algunas zonas y debemos velar porque siga siendo así. Por otra parte, aunque su carne es rica, contiene tal cantidad de espinas que comerlo, si no eres una nutria, puede resultar un auténtico suplicio.


Un barbo de aguas limpias y corrientes. Con la musculatura firme y potente estos peces son, con diferencia, más luchadores que sus congeneres de pantano. Aunque es cierto que es en aguas embalsadas donde se hayan los mayores ejemplares, a igual tamaño, ganan en bravura los de río.

Fotos: Vanesa Romero y Juan Urrutia
Texto e ilustración: Juan Urrutia

BARBOS EN VIVO

Qué mejor para ponernos los dientes largos después de un reportaje de pesca que unos videos sobr nuestro protagonista: el barbo y su pesca.
En el primero podremos contemplar el bello espectáculo que representa la freza de este bravo ciprínido.

Para los aficionados a la cola de rata va este video de final un poco escatológico sobre la pesca del barbo extremeño.

Por último veremos la captura de varias especies, entre ellas buenos barbos, pescados con un aparejo similar al descrito en el reportaje.

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26 Diciembre 2006

CARPAS CON ZARZAMORA


Ésta fue pescada -como el resto- hace mucho con la técnica indicada en el presente reportaje.

Prometí incluir contenidos para los amantes del más combativo de los peces que podemos pescar en nuestras aguas continentales: la carpa. Mi primera captura de esta brava especie pesó kilo y medio. Fue una experiencia terrorífica, en el buen sentido, jamás había peleado un pez tan potente en proporción a su peso, creí que al otro lado del 0,18 con el que sacaba lisas sin demasiado problema se había enganchado un submarino. Mi cimbreante cañita de pulso se doblaba de tal forma que me hacía temer que se rompiera. Unos minutos después, bastantes, acerqué a la orilla una preciosa común. Quedé tan impresionado que aún siendo aficionado a otras artes no hay año que no me de el gustazo de pelear un pez tan brioso como el que hoy nos ocupa.

LOS CEBOS

Una bonita común. Devuélvelas todas que cada vez se ven menos salvajes

Boiles, pellets, y otros cebos más sofisticados aparte, podemos pescar carpas con gran cantidad de productos baratos, fáciles de encontrar y tremendamente efectivos.
Dentro de los cebos que el ciprínido encuentra en su medio podemos destacar la lombriz de tierra. Óptima cuando hace poco que ha llovido. El método a emplear para pescar con ella es el descrito abajo con el siguiente cebo.

Las bayas dulces como la zarzamora tienen su momento en verano. Las anzuelaremos en un sencillo y discreto aparejo de tiento –al más puro estilo truchero pero bastante más resistente- dejándolas derivar, en zonas de corriente lenta, o hundirse, en aguas paradas, de la forma más natural posible. De otra forma, en especial si el lugar sufre mucha presión de pesca, podremos ver como la carpa rechaza una y otra vez toda aquella baya que no se comporte como si acabase de caer del arbusto. Es importante elegir las más maduras pues son, de hecho, las que caen normalmente al agua y pescar en zonas donde cuelguen zarzas sobre el río o pantano pues allí realizan un “cebado” natural que nos facilitará mucho las cosas.

EL EQUIPO

La caña:

Sin duda de acción de punta para dominar bien al pez pero no excesivamente rígida, que amortigüe bien la fuerza de las carreras de la carpa, que serán muchas y enérgicas a poco peso que tenga el animal.
Medirá entre tres y cuatro metros. Más larga se haría pesada ya que la tendremos muchas horas en la mano y será bastante más robusta y potente que una caña de cebo para trucha.
El peso de lance puede ir de 5-25 gramos si sabemos que la mayoría de las carpas de nuestro lugar de pesca habitual no pasan de los dos o tres kilos a 15-40 si prevemos encontrar ejemplares crecidos.

El carrete:

Sobra decir que ha de ser robusto y de freno muy progresivo. Vamos a utilizar hilos de diámetros muy bajos para lo que se acostumbra en la pesca de la carpa. Si el freno es trasero ha de ser de buena calidad, que no salga el sedal a tirones, y si es delantero, aunque un poco más incómodo de manipular, cumplirá como debe.
Un ratio, intermedio 4,9-1 más o menos nos ira bien.
Un buen carrete para esta técnica deberá ser ligero y poder albergar unos 150 metros del 0,25 o 0,30 aunque los lances serán más bien cortos una hermosa carpa puede sacarnos muchos metros de nilon en la primera carrera.


Modesta en tamaño pero no en bravura.

EL APAREJO


No necesita explicarse, es sencillísimo.

Como última consideración sólo me queda deciros que practiquéis el captura y suelta con esta formidable especie. Respetadlas también a comienzos de primavera, estarán criando.

Texto e ilustración: Juan Urrutia

Fotos:Julen Urrutia

Tags: carpa, tiento

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1 Noviembre 2006

RECORD

Para los amantes del carp fishing, a los que tengo demasiado abandonados, va este video como anticipo a más contenidos carpíferos.

Como esta saco yo cuatro o cinco todos los días.

Tags: carpon

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